domingo, 28 de junio de 2020

"Nueva Normalidad" 28/06/2020

Se acabó el "estado de alarma", ahora estamos en la "nueva normalidad". Madrid es igual a como era antes de la pandemia, sólo que la gente lleva mascarilla (bueno, toda la gente no, la mayor parte). Atrás quedaron los días de confinamiento, las sesiones de vitamina D en el balcón, los días sin salir de casa, las calles vacías. Todo es "casi" como antes. Y escribo "casi" porque ahora llevamos hidrogel en el bolsillo cuando salimos, mascarilla por la calle que te impide respirar bien y empeña las gafas a aquellos que las llevamos, nos cambiamos de zapatos al llegar a casa, desinfectamos la compra de la comida, etc.

Durante más de tres meses, mi madre escribía en el chat de la familia, dos veces al día, por la mañana y por la noche: "Buenos días (Buenas noches, si era por la noche). ¿Qué tal estáis todos? Nosotros sin fibre, sin ningún síntoma. Un abrazo". Mi respuesta solía ser: "Buenos días (Buenas noches, si era por la noche). Todos bien por aquí. Besos". Así día tras día, durante más de tres meses. De la misma manera que mi madre empezó a escribir este mensaje al inicio del confinamiento, lo escribió por última vez el jueves 25 de junio, día en el que se fueron por fin de vacaciones. Volvemos a la normalidad de antes, bueno, a la "nueva normalidad", en palabras del gobierno de España.

Es hora de dejar este diario. Este blog nació con vocación de dar a conocer mi trabajo como fotógrafo móvil, y así debe volver a ser. 

He renovado por un año más como embajador de Huawei, y lo primero que me han pedido es que promocione los Huawei Next Image Awards, concurso internacional de fotos hechas exclusivamente con dispositivos Huawei, a los que yo me he presentado en sus tres ediciones anteriores, habiendo tenido dos fotos Finalistas, una en la edición de 2017, y otra en la de 2018. Este año me presento también. 

El concurso consta de seis categorías diferentes, se pueden presentar hasta treinta fotos de manera totalmente gratuita, en la última edición se presentaron más de medio millón de imágenes, y el jurado es de lo más prestigioso (Steve McCurry entre ellos), lo cual lo hace muy, muy atractivo. 

Esta foto, hecha con la lente ultra gran angular de 40 Mpx del nuevo Huawei P40 Pro participará en la categoría "Diferentes perspectivas"Desde aquí animo a todos los que tengáis un dispositivo Huawei a presentaros. Tenéis hasta el 31 de julio para hacerlo.  



viernes, 5 de junio de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 05/06/2020

Empieza el fin de semana, tras el cual Madrid pasará a "Fase 2". Es, pues, el último fin de semana en "Fase 1", y debo decir que las calles de Madrid, si no fuera por las mascarillas que llevan las personas, y las colas en farmacias y supermercados, empieza a parecerse al Madrid que conocía antes de la pandemia. No sé si es que la gente le ha perdido el miedo al virus, si es el buen tiempo, o las ganas de normalidad que todos tenemos, pero lo cierto es que, cada vez que bajo a la calle, veo más gente y más actividad. 

En casa hemos redescubierto El Retiro. Vivimos a exactamente un kilómetro de distancia de la entrada por la Puerta de Moyano, y sin embargo, apenas lo hemos visitado en estos años, sólo en fines de semana y con buen tiempo. La situación actual, con mis hijas sin colegio, y con esa necesidad que tenemos de estirar las piernas, ha hecho que hayamos ido al menos cuatro tardes esta semana. Está tan bonito, hay tanto espacio para caminar sin riesgo de no mantener la distancia de seguridad, el tiempo es tan agradable y, me atrevo a decir que casi lo más importante, las terrazas están abiertas y con mesas libres para sentarnos, que no lo hemos dudado. Daniela y yo hemos ido sin pensárnoslo dos veces. Se está tan bien que he conseguido convencer a Mafe, hasta ahora bastante reacia a salir de casa, a acompañarnos en un par de ocasiones. Incluso nuestro amigo Manuel nos acompañó el miércoles. Qué grande el tío, qué bien se maneja con su bicicleta BH Windsor, ésa misma que me ofreció cuando se mudó de casa. Verle llegar en esa bici hace dos días hizo que lamentara profundamente haberla rechazado.

Empieza a entrar trabajo, lo cual hace que me vuelva a sentir útil otra vez y, más importante aún, hará que los ingresos de casa suban un poco más, porque, la verdad, vaya dos últimos meses que llevo...

Ah, se me olvidaba, hace justo una semana fui a ver a mi abuela al cementerio de La Almudena. Llamé a mis padres, que sabía estaban esperando también el paso a Fase 1 para ir a depositar flores a su tumba y les ofrecí ir juntos. Nos acompañó también mi hija Daniela. Siempre hemos ido por separado. Ir juntos este año no ha alterado en absoluto la emoción que sentimos cuando vamos a ver a mi abuela. Pasamos un rato entrañable.

La foto que ilustra este post fue tomada hace unos días al volver de El Retiro. Hecha con mi Huawei P30 Pro, y ligeramente editada con Snapseed. 



jueves, 28 de mayo de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 27/05/2020

Llevamos ya varios días desde que Madrid entró en "Fase 1". Sé que en mi último post dije que lo primero que haría cuando entráramos en esta Fase sería ir a ver a mi abuela al cementerio de la Almudena y ponerle unas flores, pero reconozco que nos pudo la impaciencia, y lo primero que hicimos, el lunes por la tarde, fue reunirnos toda la familia en una terraza de la Plaza Santa Ana. Nos nos besamos, no nos abrazamos, estuvimos todo el rato con la mascarilla puesta, salvo en los momentos en los que bebíamos o comíamos. Lo necesitábamos. Estuvo incluso mi hermana, que había vuelto de Ibiza unos días para operarse un pie. Ya ha vuelto a su trabajo en la isla. Es una currante nata.

A ver a mi abuela iré sin falta este fin de semana. Mientras, Daniela y yo aprovechamos ayer para irnos a pasear al Parque del Buen Retiro. No os podeis imaginar cómo estaba de bello. Ahí sí que podemos cumplir con la distancia social sin problema alguno. Daniela se lo pasó de maravilla. Mira que no le gusta andar, es bastante vaga, pero le gustó tanto que me hizo prometerle que hoy volvíamos. Si nada ni nadie lo impide, esta tarde mantengo mi promesa.

Mientras paseaba con Daniela mientras ella cogía flores para su casarse conmigo y piedras para hacer un castillo, yo seguía a lo mío. Bueno, a lo que hago siempre que salgo a la calle, y que puedo compaginar con cuidar de Daniela y jugar con ella, hacer fotos. Ilustro este post con la foto de ayer que más me gusta, al de esta chica que, sola ella en un banco durante al menos el tiempo que estuve en la zona del lago, destacaba por clase y belleza del resto de paseantes. Me pregunto qué hacía ella ahí sola durante tanto tiempo.

Foto hecha con mi Huawei P30 Pro y ligeramente editada con Snapseed.



sábado, 16 de mayo de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 15/05/2020

Ayer fue San Isidro, patrón de Madrid. Es una fiesta importante para nosotros, los madrileños. Ese días vestimos de chulapos, comemos rosquillas, y vamos a las Vistillas o a la Pradera de San Isidro. Debo confesar que antes de tener hijas no le prestaba atención a esta tradición, para mí, lo bueno de San Isidro es que era un día festivo. Curiosamente, cuando nació la primera, Candela y coincidiendo con que vivíamos en el centro, empezamos a disfrutar de nuestra festividad,  y desde entonces, vivimos San Isidro en casa con mucha pasión.

Pero el 15 de mayo siempre ha sido también una fecha muy importante en nuestra familia. Es el día en que nació mi abuela Marisa, la madre de mi padre, allá por 1911. Mi abuela Marisa era una persona extremadamente bondadosa. Caía bien a todo el mundo. Cuando digo "a todo el mundo", quiero decir precisamente eso, a todo el mundo. Si se pudiera ilustrar la definición de "buena persona" con la imagen de alguien, sería con la foto de mi abuela. Guapa, elegante y cariñosa, la familia era lo más importante para ella.

Yo la quería con locura. Aún conservo mil recuerdos de ella. Voy a contar dos. Mi abuela era una excelente cocinera. Entre los platos que hacía, estaba una deliciosa tarta de nata y bizcocho de chocolate (receta que ha recuperado muchos años después Mafe, y me la hace en ocasiones especiales, recordándome a mi abuela). La nata era de la buena, comprada en una pastelería que había en la calle Rafael Calvo. Mi abuela hacía la tarta los sábados, día en que íbamos a comer a su casa. Después de untarla en la tarta, me daba el resto de la nata para que me la comiera (siempre sospeché que era su nieto favorito, pero no puedo afirmarlo con seguridad). Estaba exquisita.

El segundo recuerdo es de cuando estudié 6º de E.G.B. (para los más jóvenes, E.G.B. significa Educación General Básica, creo que el equivalente a 1º de la E.S.O. actual) en Irlanda. Al volver en Navidades, fuimos a su casa. Recuerdo perfectamente que, cuando abrió la puerta, me eché en sus brazos con tal ímpetu, que la tiré al suelo. La echo mucho de menos. Lo que más lamento, a parte de no tenerla ya conmigo, es que no haya conocido a la familia tan bonita que tengo. Se hubieran llevado de maravilla.

Desde que murió mi abuela Marisa el 15 de diciembre de 1995, he ido todos los años a ponerle flores al cementerio de la Almudena. Pero no voy en el aniversario de su muerte. Voy siempre el día de su cumpleaños, el día de San Isidro. Siempre pongo seis claveles rojos, y seis claveles blancos, los colores de nuestro querido Atlético. Desde que nacieron mis hijas, me suelen acompañar ellas al cementerio, unos años vestidas de chulapas, otros años no. La foto que ilustra este post no es de este año, obviamente. Es del 15 de mayo de 2016. Este año, por primera vez desde que falleció, no he podido ir por culpa del puto coronavirus. En cuanto Madrid pase a Fase 1, lo primero que haré será ir al cementerio y cumplir con mi tradición. Ella lo sabe.

Ah, por cierto, creo que llevamos ya sesenta y pico días en estado de alarma. Madrid se encuentra aún en la fase 0 de la llamada "desescalada". Aún no he podido ver a mis padres. En cuanto pasemos a la Fase 1, lo segundo que haremos (primero iré al cementerio de La Almudena) será reunirnos todos en una terraza de Madrid, y tomarnos algo juntos, eso sí, sin abrazos y guardando la distancia de seguridad.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



miércoles, 6 de mayo de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 06/05/2020

Vuelvo a mi diario después de diez días sin escribir. Y vuelvo sin saber si es una despedida porque ya no vaya a escribir más, o simplemente una pausa para seguir escribiendo, pero de vez en cuando, cuando tenga algo que decir. Llevamos ya cincuenta y tantos días de confinamiento, he perdido la cuenta, y hacen mella en el estado de ánimo. No he vuelto por aquí sencillamente porque no tenía ganas de escribir, porque para decir siempre lo mismo, mejor me estaba calladito.

En estos diez días no ha ocurrido gran cosa. Salgo diariamente con Daniela a dar un paseo de una hora por el centro de Madrid. Ha empezado a entrarme trabajo, con la diferencia de que el desarrollo de mi trabajo se ha complicado muchísimo debido a la situación económica actual. El tiempo empleado en cada una de las tasaciones que hago se ha multiplicado, mínimo, por tres. Y todo, para cobrar la mitad al tratarse de tasaciones de sólo visita exterior, como ya expliqué en algún post anterior. 

La entrada de trabajo ha generado un problema en casa con Daniela. Si todos trabajamos o estudiamos, nadie puede atenderla. Con sólo cuatro años, un niño no entiende eso bien. Hoy me ha dicho Daniela: "Papi, me aburro. Ya no juega conmigo ni papá, ni mamá". Reconozco que me ha dado mucha pena escucharle decir esto. 

Esto genera otro problema con ella. Durante las primeras semanas en las que yo no tenía trabajo y le podía dedicar todo mi tiempo, podíamos hacer los deberes que Mari Cruz, su profesora, enviaba diariamente por email. Ahora, con la obligación del trabajo que debe salir adelante, hay días que no los hacemos.  No nos da tiempo. Es cierto que está en Segundo de Infantil, pero me preocupa.

En estos diez días también ha ocurrido que finalmente mis hijas pueden salir también. Desde entonces, Candela no ha salido ninguno, Martina dos días, y Mafe sólo uno. El miedo al "bicho", la apatía o el cansancio pasan factura, y prefieren quedarse en casa.

Ayer, durante el paseo, Daniela y yo estuvimos buscando una churrería abierta. La archiconocida San Ginés, así como la churrería 1902 de la calle San Martín, estaban cerradas. Sin embargo, para nuestra alegría, la churrería Las Farolas, en la calle Mayor, había reabierto el negocio. Dani y yo nos dimos un capricho, y nos comimos tres churros cada uno. Con qué poco nos conformamos y con qué poco volvemos a sonreír, ¿verdad?

Durante el paseo también tuve la agradable sorpresa de volver a verme con mi amigo Federico. Él pasaba por mi casa y me mandó un mensaje. Yo estaba esperando que salieran los churros recién hechos. Nos vimos en la Puerta del Sol. De ahí caminamos juntos los tres hasta la plaza de Tirso de Molina, manteniendo las distancias, claro. A Fede le encanta chinchar a Dani. A Dani le encanta que le chinche. Lo pasamos muy bien. Hemos quedado en repetirlo otro día. 

Sinceramente, no sé si volveré a escribir el diario. Por si acaso ésta es la última entrada, la voy a ilustrar con una foto que no es de hoy, es de hace dos noches, pero que me encanta. Candela y Martina, pasada la medianoche, las dos tiradas en el suelo del salón, consultando sus móviles, riéndose a carcajadas. Tanto, que tuve que llamarles la atención para que bajaran el tono.

Por si acaso no remonta el ánimo para volver a escribir, quisiera dar sinceramente las gracias a todos los que habéis pasado por aquí y leído mi día a día, durante... ¿siete semanas?. Me constan que sois unos cuantos. Nos volveremos a ver tarde o temprano. Gracias.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



domingo, 26 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 26/04/2020

Ayer me preguntaba Martina, papá, ¿cuánto hace que no escribes el diario? Creo que tres días. ¿Y por qué no escribes? Porque no tengo nada que contar, todos los días son iguales. Y es cierto, lo son. Son tan iguales que ya no escucho las cifras sobre el coronavirua en España. Son tan iguales que lo extraordinario y novedoso es bajar a la calle a comprar el pan. Nos hemos acostumbrado de tal manera al encierro, que Daniela ha dejado de llenar las paredes del salón con sus dibujos, como hizo en las primeras semanas.

Hoy es domingo, no es que importe mucho. Cuando me he levantado me ha sorprendido muchísimo que la calle estaba en completo silencio y escuchaba cantar a los pájaros. Vivo en pleno centro de Madrid, y que yo recuerde, jamás los he escuchado cantar. Esto también es extraordinario.

He dormido muy mal. Me acosté tarde, tras ver con Martina "Los vengadores. Infinity war". Me acosté con sueño, y sin embargo, sobre las dos y cuarto me levantaba a tomar una pastilla. A pesar del cansancio, no conseguía que mi cabeza hiciera el habitual "click" tras el cual caigo en brazos de Morfeo. Supongo que estaba nervioso. Hoy es el gran día, 26 de abril, fecha marcada en el calendario según la cual voy a poder dar un paseo de una hora con Daniela, de cuatro años.

Tengo otras dos hijas, Candela de dieciséis, y Martina de catorce. Ellas no pueden salir conmigo, no cumplen con la categoría de "menores de catorce años". Están muy fastidiadas, deseaban salir, mucho más que Daniela, que sólo sale bajo la promesa de un  helado (a ver cómo consigo mantener mi promesa...) Hace días que me pregunto cuál ha sido el criterio por el cual el gobierno de España ha establecido el límite en los trece años. He oído al gobierno decir que los niños de catorce años en adelante pueden salir a hacer los recados contemplados en el R.D del 14 de marzo. En mi casa hemos decidido que si alguien se debe exponer, sea siempre el mismo, yo. 

Nuestra constitución establece la mayoría de edad en los dieciocho años. A partir de esa edad una persona goza de plena capacidad para obrar, y se la considera lo suficientemente madura para votar. Los menores de dieciocho años son considerados menores de edad, dependientes de sus padres o tutores legales. ¿Por qué no haber establecido el límite en los dieciocho años, siguiendo los criterios de la constitución? 

El paseo ha sido un lujo. Hoy ha salido el sol en Madrid, y ha sido un gustazo pasear en estas condiciones. Debo felicitar a Daniela. Se ha portado de maravilla, como una niña mayor. Ha paseado cogida de mi mano casi todo el tiempo, sin quitarse la mascarilla. Cuando no lo ha hecho, no se ha separado de mí. Llevaba tan aprendido que no podía tocar nada, que no lo ha hecho. Nos hemos excedido en quince minutos del tiempo permitido. Es difícil controlarlo cuando paseas con una niña de cuatro años. El ritmo, al principio, era mayor que al final del paseo.

Mis compañeros de La calle Es Nuestra me comentan que han salido en lso telediarios imágenes de lugares de España en los que no se han respetado las normas para la salida de los niños. Debo decir que en mi paseo por el centro de Madrid (calle Huertas, Plaza Santa Ana, Puerta del Sol, Plaza Mayor y vuelta a casa), la gente ha sido muy cívica. Pocas familias, pocos niños, y todos respetando las distancias y comportándose muy bien. 

No he podido mantener mi promesa a Daniela. Sólo estaban abiertas la farmacias. No ha habido helado.

La foto que ilustra este post es de las 13:15h de hoy. Daniela y yo con nuestras mascarillas en primer plano. Mafe y Martina despidiéndonos desde el balcón.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa




miércoles, 22 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 22/04/2020

Hoy ha salido el sol. Cómo se nota cuando esto ocurre. Salimos como champiñones a los balcones, y lo tomamos durante un buen rato. Yo, incluso, he aprovechado para tomarme un vermú. La foto que ilustra este post es de este momento. Yo, desde mi balcón, he fotografiado a Candela y a Martina disfrutando del sol, cada una en un balcón de casa.

Además, el gran Josu me ha dado una agradable sorpresa, y ha pasado a visitarme. Me ha mandado un whatsapp diciéndome que acababa de salir del Congreso de los Diputados, que estaba en la calle Cervantes, y que sabía que yo vivía en el Barrio de Las Letras. Le he pasado mi dirección, y ha tenido la amabilidad de acercarse. Me ha dado una gran alegría poder charlar unos minutos con él, aunque fuese a distancia, él en la calle y yo en el balcón. He lamentado no poder invitarle a un vermú en mi bar favorito, ni siquiera invitarle a tomárselo en casa conmigo. Queda pendiente, Josu, como queda pendiente ir un día a tu Golfo Bar, en Los Molinos.

Se me olvidó comentar en mi último post que llamé a mi seguro, y pude hablar  por teléfono con un médico, al cual le conté cómo me produje el dolor de la rodilla. Lo tenía claro, rotura del menisco. Para determinar la gravedad, necesito hacerme una resonancia. Ayer hablé con la Clínica Cemtro, y ya tengo cita con mi traumatólogo habitual para el 18 de mayo. iré, por supuesto, pero debo reconocer que iré cagadito de miedo, con mi mascarilla puesta y mi gel hidroalcohólico en el bolsillo. A la vuelta, me cambiaré de ropa en la entrada, me iré a la ducha, y ya limpio, daré un beso a mis mujeres. Creo que voy a tardar mucho en superar esta sicosis que me invade.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



lunes, 20 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 20/04/2020

Ayer no escribí post. No me apetecía, ni tenía nada especialmente interesante que contar. He conseguido sacudirme la obligación de escribir diariamente. Al fin y al cabo, las personas que escriben diarios no lo hacen con esta periodicidad, ¿verdad?

De nuevo lunes, empieza la semana. Yo he pasado toda la mañana resolviendo temas fiscales. Estoy reuniendo toda la documentación para pasársela al gestor que me va a hacer la declaración del IRPF, conocida como la declaración de la Renta. Cruzo los dedos para que salga a devolver, como todos los años. Nos vendrá de lujo.

El viernes por la noche recibí un SMS indicándome que mi pedido de la FNAC me llegaba en 48/72 horas. Yo no había realizado ninguna compra en la FNAC, así que pensé venían a recoger el portátil que compré en la FNAC hace unos meses, y al que le ha dejado de funcionar la cámara frontal, tal y como comenté en un post anterior. Hoy ha sonado el telefonillo. Traían un paquete. Procedía de la FNAC. Al abrirlo, ha resultado ser un regalo sorpresa por mi cumpleaños de mi buen amigo Manuel, y su mujer Carmen. Al abrir la caja me encuentro con un libro titulado "Hasta siempre, Vicente Claderón", acompañado de otro más pequeño, titulado "Biblia Real Madrid". Mi amigo Manuel, para quien no lo conozcais, es un tío grandísimo, con un extraordinario sentido del humor. Él es vikingo, yo indio. Como buen atlético, soy muy critico, por ponerlo suave, con el otro equipo de la capital. Él dice que debo ser más tolerante. La justificación que me ha dado por el libro más pequeño es que, para criticar al enemigo, primero he de conocerlo. Aprovecho para decirte, Manuel, que eres un cachondo, que te estoy infinitamente agradecido por el datallazo, y que te quiero un montón. A Carmen también. Os debo una Alhambra, amigos.

He pensado en ilustrar este post con una foto del regalo, pero no olvido que este blog es sobre fotografía móvil. He de currarme las fotos que pongo aquí. Por ello, en lugar de poner una foto de una caja de regalo abierta con dos libros en su interior, he preferido compartir esta foto de mis hijas en el salón, tomada mientras escribo este post. Candela está pasando apuntes a limpio, Martina está consultando su móvil, y Daniela está viendo "Del revés" en la tablet. Tiene mucho grano, había poca luz. Aún así, me encanta.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa







sábado, 18 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 18/04/2020

¡Por fin es viernes! Ah no, que como me salté el día de ayer, hoy ya es sábado... Qué jaleo tengo... La rutina de casa ha sido diferente. Ha dado tiempo para tomar un vermú y tomar un rato el sol en el balcón. Somos cinco, pero sólo tenemos cuatro balcones. Menos mal que nuca salimos todos a la vez.

Hoy he hecho yo la comida. Mafe ha estado limpiando la casa y se merecía un descanso. Ella cocina siempre, le gusta y además cocina muy bien. Ya iba siendo hora que, al menos por una vez, le librara yo de esa carga. Como Candela y Martina son vegetarianas, y yo no me apaño más allá de tortilla de patatas y pasta, he buscado en internet una receta de pasta para vegetarianos, y he escogido lo primero que ha aparecido. Incluía tofu, brócoli, setas, pimientos, ajos, lentejas, pimienta, zumo de limón y albahaca. Teníamos de todo en casa. He hecho tanta que no me cabía en la sartén. Se me ha desbordado por todos lados. Ha quedado fea. Sin embargo, me han dicho que estaba muy rica.

Por la tarde hemos visto una película infantil, Ratatouille. Martina se nos ha unido ya empezada, y Candela no lo ha hecho, tenía que leer un libro para la asignatura de Lengua. La foto que ilustra este post es de ese momento.

Pensaba que no sería necesario salir hoy. Sin embargo, cuando ha llegado el momento de la cena, hemos visto que nos faltaban algunos ingredientes para hacer pizza y he bajado al Carrefour a comprar. Me he encontrado con una cola tremenda, tan larga que, por primera vez, los aplausos de las ocho me han pillado en la calle. Acostumbrado a aplaudir desde el balcón, me he sentido extraño. Al principio me daba vergüenza aplaudir, me sentía como si estuviera fuera de mi zona de confort. Al cabo de un minuto me he sacudido esa vergüenza, y he aplaudido como siempre. Los sanitarios se lo merecen. Ha sido un momento hermoso.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa







jueves, 16 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 16/04/2020

No sé si podré mantener mi compromiso de escribir un post diario si este encierro se prolonga demasiado. Estoy aburrido. De verdad que se me agotan las ideas, me siento empanado. ¿Pero qué puñetas puedo contar que sea nuevo, y lo más importante, que despierte cierto interés, si no ocurre nada nuevo? Un día más en casa, sin salir, cuidando a Dani de 9 de la mañana a 6:30 de la tarde porque Mafe tiene mucho tele trabajo, y Candela y Martina muchos deberes. Salvo a la hora de comer, que nos hemos juntado los cinco, cada una de ellas ha estado encerrada en su cuarto, con sus quehaceres, y Daniela y yo en el salón, unas veces viendo dibujitos, otras veces jugando con la tablet (bendita tablet, en la que me puedo descargar aplicaciones para niños), y ya más hacia el final de la tarde, viendo "Buscando a Dory", imagen con la que ilustro este post. 

Estoy tan aburrido y tan falto de ideas y creatividad, que la foto que he subido a mi cuenta de "street" de Instagram es la del tendedero interior con ropa recién lavada. Porque la foto es mía, que si no, yo mismo me dejaba de seguir. Con un poco de suerte, mañana salgo un rato a la calle a comprar. Algo me inventaré...

Esta mañana me ha dado tiempo a "pelearme" con la Comunidad de Madrid. Buscando ayudas para los autónomos, me he topado con el llamado Programa Impulsa, el cual hace justo tres días anunciaba que, dada la alta demanda de solicitudes habían agotado el presupuesto y que estuviéramos atentos a una nueva convocatoria, y hoy, la misma página web, decía "Trámite no disponible. Fuera de plazo". Extrañado, he llamado al 112, y una señora displicente, pero con voz aburrida, primero ha cuestionado lo que yo le decía, y luego, tras comprobarlo ella misma, me ha dicho: "pues tiene usted razón, esto es una incongruencia". No hay más preguntas, señoría.

No sé si os ocurre a vosotros, pero yo ya he dejado de estar todo el día pendiente de la televisión y radio sobre las cifras de nuevos contagiados por coronavirus, las cifras de nuevos fallecidos, y las cifras de nuevas altas. Es como si ya hubiera interiorizado que todos los días surgen nuevos contaminados, mueren nuevas personas, y se curan otras. No es que no me importe, todo lo contrario, es simplemente que ya forman parte del día a día, y por alguna razón, ya no le presto atención. Desde aquí, mi más sincero pésame a los familiares de los que fallecen, y mi más sincera alegría hacia aquellos que se curan.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa







miércoles, 15 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 15/04/2020

Ayer fue un día muy intenso, tan intenso que no hice una sola foto. Al final del día, consciente de que no tenía nada, y que lo que tenía no se podía hacer público, decidí conscientemente faltar a mi cita diaria con el diario y no escribir.

Hoy el día ha sido casi tan intenso como el de ayer, pero dos días faltando a mi cita son demasiados, así que, aquí estoy. Además, la tarde ha tenido momentos muy divertidos, como el que ilustra este post. Candela tiene que hacer un trabajo de fotografía para la asignatura de Arte. No tengo muy claro en qué consiste, pero hoy nos ha ido maquillando, uno a uno, a todos los miembros de la familia. Luego hemos sido retratados en solitario, en pareja, con un fondo, luego con otro, de frente, desde arriba, con el foco a un lado, con el foco desde abajo.

En la foto se ve cómo me está maquillando. Se lo he puesto difícil, mientras ella me maquillaba, yo hacía fotos, a ciegas. No es la mejor foto que hice, pero sí la que mejor ilustra el momento. Puñetera manía de documentar todo lo que ocurre en casa durante este confinamiento...

El trabajo tiene muy buena pinta. Candela es tan creativa, el escenario que ha creado que es tan llamativo, y la idea del maquillaje es tan brillante, que estoy deseando verlo. Seguro que queda genial. Si ella me lo permite, lo mostraré por aquí.

También he ido a hacer la compra. Esta vez he vuelto menos cargado. Pero no merece la pena hablar sobre ello. En cambio, sí es más gratificante expresar lo agradable que es bajar a la calle, aunque sea con mascarilla, y tirando del carro de la compra. No deja de fascinarme cómo ha cambiado el panorama de la calle. Apenas hay personas, y las que hay llevan mascarillas. Casi no pasan coches, no hay ruido. Es desolador, pero también es bello. Parece un escenario sacado de una película, y sin embargo, es real.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



lunes, 13 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 13/04/2020

Hoy es lunes. ¿Lunes? Sí, lunes, eso creo. Mafe ha vuelto a hacer teletrabajo, así que imagino que ha empezado una nueva semana. Para mí no, no me entran tasaciones. Desde que estamos confinados, y vamos para un mes ya, sólo he hecho cuatro, y de visita exterior, es decir, de las que se cobran con un 50% de descuento sobre la tarifa estipulada. Si esto sigue así, no voy a cobrar ni para pagar la cuota de autónomos. Me cago en el puñetero coronavirus...

He tenido que bajar a hacer la compra. Eso sí que no lo puedo posponer. Cobrar cobraré una porquería, pero comer, tenemos que comer. En casa somos cinco, y los cinco comemos bien. La comida dura poco. He vuelto con el carro de la compra al completo, con una bolsa de tela cargada hasta arriba, y otra bolsa de plástico. He comprado fruta, verdura, huevos, leche, carne, pan, congelados, papel higiénico (vuelve a haber, lo juro) y alguna cosa más. A ver lo que dura...

Las manos me huelen a lejía. Cada vez que hago la compra, lo desinfecto todo con una solución de lejía que ha preparado Mafe. No dejo que nadie toque ni coloque nada de lo comprado hasta que le haya pasado el paño con lejía. Es realmente un coñazo, pero más vale prevenir. Me pregunto cuánto durará esta paranoia una vez volvamos a la normalidad...

He subido y bajado en ascensor. No lo hago nunca, vivimos en un primero. Pero la última vez que salí a la calle me resentí de la rodilla por subir y bajar un solo piso andando, así que hoy no he querido arriesgarme. Parece que la rodilla va mejor, pero no me fío un pelo.

El viernes descubrimos que la cámara frontal del portátil que los Reyes Magos le trajeron a Martina ha dejado de funcionar. El portátil está en garantía, por supuesto, pero no puedo cogerlo y acercarme a la Fnac de Callao a dejarlo, ni siquiera a comunicarlo, así que les he escrito a través de la web y de Twitter. Estoy a la espera de que me contacten...

Daniela sabe que sus hermanas no quieren que les haga fotos mientas están desprevenidas, así que ha cogido la "puñetera" costumbre de avisarles cuando lo hago. ¡Será chivata la enana! La foto de hoy muestra la risa espontánea, sincera, bella y divertida de Candela cuando Daniela se ha vuelto a chivar. 

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa





domingo, 12 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 11/04/2020

Ayer fue un día muy intenso, y no pude escribir, más bien, no quise escribir. Vuelvo a estar retrasado. Esta noche debería publicar mi diario del día de hoy, y sin embargo, aquí estoy escribiendo sobre el día de ayer. Intentaré ponerme al día.

Y es que ayer fue mi cumpleaños, a pesar del puñetero coronavirus. Se hace muy extraño ver en la tarta una vela con forma de 5. Tengo toda una década para acostumbrarme a ello. Un cumpleaños muy especial porque cumplí medio siglo de vida, y porque lo celebré en unas condiciones muy especiales, más bien muy raras.

Y sin embrago, fue un día muy emocionante, cargado de sorpresas. Tuve desayuno especial, preparado por Candela, que se levantó a las siete de la mañana para decorar la casa y preparar las tortitas que tanto me gustan antes de que me levantara. Tuve regalos a pesar del confinamiento, y es que Mafe es tan previsora que los tenía comprados desde hace mucho tiempo. Y tuve lo que más me gustó, un video de casi una hora de duración, que Mafe empezó a preparar el verano pasado, con un montón de fotos, historias, y vídeos grabados por mi familia y entorno cercano de amigos, recordando momentos vividos conmigo. El vídeo está magistralmente montado, aderezado con la mejor música para cada ocasiónDebo confesar que me pasé una hora muy emocionado, con mocos y lágrimas en los ojos. 

Además de esto, tuve tarta durante una video llamada con las veintitantas personas que participaron en el vídeo, y una última sorpresa, por la noche, cuando me enteré que, si el coronavirus no lo impide, nos vamos los cinco a Marrakech en septiembre. Yeahhhhhh

Ayer se me cayó un mito, el mito de un tío duro que, salvo en dos momentos trágicos que ha habido en la familia, no llora nunca, nunca. Como mucho, se emociona con el nacimiento de sus hijas. Ayer descubrí que a partir de los cincuenta, uno se vuelva más blando. Corrijo, blando no, sensible. Y lo que es más sorprende, ayer descubrí que a partir de los cincuenta ya no da vergüenza mostrar en público los sentimientos.

Mis chicas, y especialmente Mafe, pusieron ayer muy alto el listón de las celebraciones. Menos mal que aún me quedan unos cuantos años para sus cincuenta. No voy a poder superar las emociones de ayer, pero intentaré, al menos, acercarme un poco.

Muchas gracias a todos los que, de una manera u otra, se han acordado de mí y me han felicitado en las diferentes redes sociales, en video llamadas, en mensajes de whatsapp, etc. Muchas gracias a mi buena amiga Virginia, que me dió una sorpresa con una video llamada en la que también estaban mi "prima" Marisa, y el "pelón" de Ernesto.

Ayer fue un día maravilloso. Martina volvía a estar en casa con nosotros, y Daniela se pasó todo el día pidiéndome que me casara con ella. Fue tan emocionante que a lo mejor el año que viene vuelvo a cumplir cincuenta, encerrados en casa. Ya veremos.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



viernes, 10 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 10/04/2020

Hoy escribo casi por obligación. No ha ocurrido nada excepcional, no ha salido el sol, no hace calor, la rodilla me sigue doliendo igual. Escribo por no faltar a mi cita diaria, pero me siento obligado a hacerlo. Como todo siga igual, y no salgamos pronto de este confinamiento, creo que lo excepcional, estar encerrados en casa, se va a volver normal, y lo normal, salir a la calle, excepcional. 

Hace un rato me di cuenta que anoche no llamé por video llamada a mis padres, como llevo haciendo todas las noches desde que se estableció el estado de alarma. Tomar conciencia de ello me ha preocupado, es lo que me ha llevado a hacer la reflexión del párrafo anterior. Esta noche voy a llamar sin falta. Voy a intentar que se ponga Daniela, para que la vean los abuelos, que la echan mucho de menos. Están acostumbrados a verla al menos una vez por semana, y vamos camino del mes sin juntarnos todos.

Quizás, lo más destacable del día de hoy ha sido que esta mañana nos hemos puesto a ver vídeos de música en YouTube. Qué importante es la música para el estado de ánimo, ¿verdad? Pinta que Daniela va a ser tan bailona como sus hermanas.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



jueves, 9 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 09/04/2020

Esta mañana me he despertado a las 9:30h. Sabía que era jueves. Lo que no entendía es porqué Mafe seguía durmiendo. Un jueves, a esas horas, ella ya tendría que haberse despertado, hecho su rutina de gimnasia con "Muévete en casa", desayunado, duchado, y encendido el ordenado para empezar su tele trabajo. Así pues, extrañado de que siguiera durmiendo, la he despertado pensando que llegaba tarde a su cita diaria con sus compañeros. Ella me ha respondido "es fiesta". Cierto, es Jueves Santo. Lo que pasa es que todos los días son iguales, y debo reconocer que no tengo la sensación de estar de vacaciones. Yo me he levantado, pero afortunadamente Mafe ha podido dormirse otra vez.

Volvemos a estar todos en casa. Me encanta comprobar lo mucho que se quieren y se necesitan las dos hermanas mayores. A pesar de que Martina sólo había dormido tres horas la noche previa a su vuelta, anoche se quedó hasta las dos de la madrugada hablando con Candela. Pronto volverán las peleas, lo sé. Pero por encima de esos momentos, prevalece el amor y la admiración que ambas de profesan. Como padre, me encanta sentirlo.

Ayer contaba que me dolía la rodilla, lo cual provoca que cojee ligeramente y arrastre la pierna al caminar. Al principio del confinamiento, haciendo una rutina de ejercicios en casa, hice un giro de rodilla feo. Estuve varios días con hielo, ibuprofeno y Voltarén. Pensé que se me había ido el dolor, ya que realmente estando todo el día en casa es como si estuviera en reposo. Hace dos días salí a la calle y estuve caminando a ritmo normal durante hora y media. Desde que volví, me duele bastante, mucho, dependiendo del momento. Vuelvo al hielo, ibuprofeno y Voltarén. Le mandé un whatsapp al traumatologo que me ve en la Clínica Cemtro, y me dijo que sólo le dejan pasar consulta en casos urgentes. Así que me va a tocar esperar bastante hasta que me pueda ver. Mientras tanto, hielo, antiinflamatorios y el máximo reposo posible.

La foto que ilustra este post me la hice esta mañana, mientras veía "Up" con Daniela. Me encanta esa peli.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



miércoles, 8 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 08/04/2020

El de hoy va a ser un post muy corto. La foto que lo ilustra, tomada no hace siquiera dos horas en la T4 del aeropuerto Adolfo Suarez de Madrid resume a la perfección lo que ha sido el día de hoy. Mi hija Martina ha vuelto de Irlanda. La familia vuelve a estar completa. Nosotros ya estamos tranquilos.

Me gustaría aprovechar estas líneas para dar las gracias a Donegal Centre, y más concretamente a su directora, Paula Helguero, por las gestiones realizadas, y al ministerio de Asuntos Exteriores, que ha fletado el avión de repatriación que la ha traído a ella y al resto de estudiantes españoles que han querido volver anticipadamente.

Mañana os cuento porqué me duele la rodilla, lo cual provoca que cojee ligeramente. Hoy lo único que importa es que estamos todos en casa. 

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



martes, 7 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 07/04/2020

Hoy he hecho casi 11.000 pasos caminando por la calle. Qué bien me han sentado. A primera hora me entraron dos tasaciones por el centro de Madrid. Son tasaciones de las llamadas "de visita exterior". Hace semanas comuniqué a mi empresa que no quería encargos que me supusieran entrar en viviendas de gente desconocida o compartir ascensor con gente desconocida, que sólo estaba disponible para tasaciones de visita exterior. Este tipo de encargos obligan sólo a desplazarse al edificio, fotografiarlo desde fuera, y volver a casa a realizar el informe. De esta manera, yo puedo caminar por la calle, con mi mascarilla puesta, no me cruzo con casi nadie, no toco nada, y no me expongo al coronavirus. La actividad de los tasadores, que prestan servicio a las entidades bancarias, consideradas actividad esencial, está permitida en estos tiempos de confinamiento. 

Me ha ocurrido una anécdota que me ha arrancado una sonrisa. Al pasar por la plaza Tirso de Molina he visto un charco muy goloso. Me he detenido una segundos, pensando si agacharme y hacer una foto, o dejarlo pasar. A mi lado ha pasado una señora que se ha vuelto a mirarme. Yo le he devuelto la mirada, y ella me ha dicho algo. Iba escuchando a Carlos Alsina con mis cascos, así que no he entendido qué me decía, pero he pensado que me estaba regañando por alguna razón. Nada más lejos de la realidad. Al quitarme los cascos, he podido oír claramente cómo me preguntaba: "¿Estás bien?, ¿Te pasa algo? Te has quedado así parado que he pensado que te había dado algo" He sacado la mejor de mis sonrisas y le he contestado: "No, me he quedado simplemente pensando. Estoy perfectamente. Muchas gracias". Hermoso, ¿verdad?

Esta tarde Mafe ha hecho torrijas en casa. Se me había olvidado lo mucho que mancha la cocina hacer torrijas. Os dejo una foto que os pondrá los dientes largos. Yo ya las he catado, y están buenísimas, como siempre. Las ha hecho porque Martina le ha pedido que le haga torrijas. A mí me ha pedido que le haga una tortilla de patatas. Los deseos de Martina, que llega mañana (¡qué ganas de tenerla ya aquí!) son órdenes para nosotros. Me voy a acordar mucho de mis padres, ya que siempre que Mafe hace torrijas, les invitamos a casa a comerlas, y luego se llevan unas cuantas, ya que a mi padre le encantan. Además, le recuerdan a mi abuela, que era una maestra haciéndolas.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa.



lunes, 6 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 06/04/2020

Ayer me enfadé en casa. Cuento el porqué. Cuando Candela me pilla haciéndole fotos, se tapa inmediatamente la cara, o se echa la manta encima, o hace el gesto necesario para no salir en la foto. Enfadado, se lo comenté a Martina, y ella le dio la razón. No han entendido mi pasión por la fotografía, y sobre todo, esa necesidad que siento de documentar el día a día de nuestra casa, y de la calle, durante esta etapa tan extraordinaria que estamos viviendo, y que espero no volvamos a repetir. Que yo haga fotografías de lo que ocurre en casa de manera natural, espontánea, sin preparación, es algo que considero básico. Tras mi enfado, me mandó un audio por la noche. Estaba haciendo un dibujo (para quien no lo sepa, dibuja muy bien. Ésta es su cuenta de arte en Instagram, @candelariasart) Me ofrecía ir a su cuarto y hacerle fotos mientras dibujaba. Le dije que no, que yo no quiero fotos preparadas, que yo hago las fotos cuando me lo pide el cuerpo, y cuando no son un posado. Espero que con esto me levante el veto...

Hoy he bajado a comprar. Hacía cuatro días que no bajaba a la calle. Al principio me he sentido muy bien. La calle me da vida, saco inmediatamente el móvil, y hacer fotos me fluye de manera natural. Pero cuando llevas una lista de 30 cosas para comprar, llenas un carro de la compra entero, dos bolsas de tela del Lidl enteras, y llevas otras dos bolsas de plástico más, al final ya no te sientes nada bien, te entran los calores, en mi caso se me empañan las gafas por respirar con la mascarilla puesta, y arrastrar todo el peso de la compra se torna una tarea penosa y hasta dolorosa. Qué ganas de volver a bajar diariamente a hacer cuatro o cinco recados solamente, en lugar de acumularlo todo para una sola vez.

Hoy he pagado el I.V.A. correspondiente al primer trimestre de 2020. Estos tres primeros meses han ido bien, o mejor dicho, según la normalidad, pues yo siempre cobro a toro pasado, es decir, las tasaciones hechas en fecha anterior a la de emisión de la factura. El guantazo vendrá a partir de abril, cuando facture marzo y los meses siguientes... Pero ya lidiaremos con ello. Como dice mi admirado Cholo, partido a partido.

También ha habido momentos para la risa, como el que ilustra este post, en el que las dos hermanas, después de una sesión de fotos a Candela (voluntaria, pactada, y por supuesto, preparada), juegan en el suelo. Esta vez no me han pillado. Es posible que alguien se lleve una sorpresa cuando lea el post ;)

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa.




domingo, 5 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 05/04/2020

Domingo, y lo que es más, Domingo de Ramos. De no estar encerrados, estaríamos en Sevilla, con la familia de Mafe. Yo no hubiera salido de casa, no soy mucho de aglomeraciones, y menos aún, por motivos religiosos, pero mis hijas sí. Seguramente ahora estarían con su tito Fran pateando las calles, empapándose del fervor religioso que invade España, y muy especialmente Sevilla en fechas tan señaladas.

Candela me pidió hace unos días aprovechar el confinamiento para hacer un mini maratón de Blade Runner. No lo dudé un segundo. Blade Runner es mi película favorita. Anoche la vimos los dos, ella con su cabeza apoyada en mi hombro. No sé cuántas veces la habré visto, he perdido ya la cuenta. Me sigue fascinando. Anoche, una vez más, tomé conciencia de lo importante que es la música en una película. Sinceramente creo que, sin la banda sonora de Vangelis, esta película, a pesar del guión, la puesta en escena y el ritmo narrativo, sería  mucho menos impactante. ¿Habéis caído en la cuenta de la omnipresencia del sonido de la lluvia en esta película? Maravilloso. Esta noche veremos Blade Runner 2049.

Hoy nos ha llamado Paula, la directora de Donegal Centre, la empresa con la que Martina ha ido a Irlanda. Nos ha dicho que el consulado de España en Irlanda recomienda que todos los estudiantes españoles viviendo allí regresen a España con sus familias. Y para ello, fletan el próximo miércoles un avión de Iberia, para repatriarlos. Nos ha llamado para informarnos y darnos la opción de que Martina vuelva el miércoles, dada la situación. Es una recomendación, no una imposición. Hemos decidido que se vuelva. Martina deseaba volver al colegio en Buncrana, se lo está pasando muy bien. Se le ha derramado una lágrima al darle la noticia. Pero es tremendamente madura, sabe que lo razonable es volverse. Además, pasará mi cumpleaños con nosotros. Cuando la volvamos a tener en casa, estaremos más tranquilos. 

El despertar hoy en casa ha sido muy poco convencional. Cuando se ha despertado Daniela, se ha metido con Mafe en la cama y se han visto Mulan. A mitad de película se han levantado para desayunar, y acto seguido han vuelto a la cama. Yo ayer tuve un planazo de sábado noche, ellas han tenido hoy un planazo de domingo por la mañana.


Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa.




sábado, 4 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 04/04/2020

Debo confesar que no me gustó cómo redacté el post de ayer. Es lo que suele ocurrir cuando, a las diez de la noche, te das cuenta que no lo has escrito, y lo haces con prisa porque quieres empezar a ver una peli que dura más de dos horas y media. Se me olvidó contar lo más importante, sin lugar a dudas, del día de ayer, y no porque ocurriera, sino precisamente por todo lo contrario, porque no ocurrió. Ayer era el día en que mi hija Martina tendría que haber llegado de Irlanda para pasar la Semana Santa con nosotros. La echamos muchísimo de menos. Puto coronavirus... 

Ayer escuché el monólogo de Carlos Alsina, como hago todos los días. Qué tío más grande. Cuánto dice sin levantar la voz. Cuánto dice sin faltar al respeto. Cuánto dice sin perder la calma. Destaco esta frase: "Temo que se nos vaya acabando el ánimo; el mayor enemigo de la esperanza es el cansancio". Yo también lo temo. A fuerza de que todos los días sean iguales, temo perder la ilusión por escribir mi diario, por hacer hacer fotos a, y desde, un escenario que no cambia. Intentaré que eso no ocurra.

Hoy es sábado, y además, empiezan las vacaciones de Semana Santa. La única diferencia con el día de ayer, viernes, es que Candela no ha estudiado y Mafe no ha tele trabajado. Por lo demás, ninguna diferencia. No hemos bajado a la calle a tomar ese vermú que siempre tomamos en el bar de Ángela los fines de semana. Pero lo más triste es que no hemos podido irnos de vacaciones, como hacemos siempre en estas fechas. No hemos podido bajar a Sevilla, y luego a nuestro piso de Ayamonte. Ayer me decía Daniela: "Papi, quiero volver a Ayamonte". Yo le dije: "No podemos, Dani, la policía no nos deja porque el bichito aún está ahí fuera". Se marchó resignada. No tengo muy claro que lo entendiera.

Hoy me he tomado un vermú en el balcón, al sol, mientras observaba y fotografiaba la calle, y me ha sorprendido que hubiera muchísimas más personas yendo y volviendo de la compra que ayer. No lo entiendo. ¿Qué diferencia hay entre ayer viernes y hoy sábado? ¿No son todos los días iguales? ¿Será que, a pesar del confinamiento, queremos comportarnos como siempre, y la compra habitualmente se hace el sábado, cuando no se trabaja? Reflexiono sobre ello, y no llego a ninguna conclusión.

Nos hemos dado de alta en Disney+. No sé si lo han hecho a propósito, pero les ha salido redondo empezar a emitirse en época de confinamiento, sobre todo, para los que tenemos niños pequeños. Compruebo con gran asombro, pero a la vez con gran satisfacción, que mi hija Daniela, de cuatro años, no quiere ver las películas actuales de Pixar que tanto me gustan a mí (Buscando a Nemo, El Espantatiburones, la saga de Toy Story, Monstruos S.A.). No, Daniela prefiere ver las películas de Disney de toda la vida, las que se emiten en formato 4:3, realizadas en los años 60, con las que nosotros, los padres, crecimos y aprendimos a amar el cine. Y aunque a mí ya me parecen obsoletas y noñas, y preferiría que Daniela viera las nuevas películas abrazada a mí, me gusta que prefiera las de siempre, mucho.

Ha sido un día para momentos chorras también, como el que ilustra este post. Las dos hermanas juegan en nuestra cama, momentos antes de bañar a Daniela. Ellas juegan, yo les hago fotos, no puedo evitarlo. Ha sido un momento muy hermoso. 

Pedro Sánchez ha anunciado que el confinamiento se prologa dos semanas más, hasta el 26 de abril. Paciencia porque ya hemos pasado un días más confinados, y queda un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa