lunes, 16 de noviembre de 2020

Torres de Colón. Arquitecto: Antonio Lamela

Tras casi un mes sin publicar (cómo se nota la apatía por la situación tan extraña que estamos viviendo), vuelvo con una foto y una bonita historia. Y es que hace poco más de una semana, mi hermana me pidió el siguiente favor, que hiciera un reflejo "de ésos míos" de las Torres de Colón, emblemático edificio proyectado por el estudio de Antonio Lamela, cuya construcción comenzó a finales de 1968, y que supusieron un hito en el panorama arquitectónico español porque fue el primer edificio construido de "arriba a abajo".

El caso es que el equipo de arquitectos que trabajó en la reforma de las mismas, entre las que está mi hermana, quiere tener un detalle con el hijo del autor, Carlos Lamela, por el próximo aniversario de las Torres, y a mi hermana se le ocurrió que una foto mía podría ser parte de ese detalle. Así que el sábado por la mañana, antes de subir a comer a la sierra con la familia, me acerqué a la Plaza de Colón, a ver si salía algo "decente". Tenía sólo media hora. Di vueltas al edificio, busqué charcos, hice fotos, todas muy malas. Cuando ya me iba desanimado, sin nada que mereciese la pena, vi un charco junto al Museo de Cera, frente a las Torres. Era perfecto, por tamaño, textura. Me agaché, abrí el Modo Pro de mi Huawei P40 Pro+, activé la lente ultra gran angular (equivalente a un 18 mm), puse el enfoque en "manual" para que el móvil no enfocara la textura metálica del suelo y dejara desenfocadas las Torres, y me puse a hacer fotos. El día era muy gris, necesitaba algo de color. Al final tuve mi recompensa. Pasó una mujer con un paraguas verde, justo el toque de color que necesitaba. Os dejo aquí la foto.

Sólo espero que la foto llegue a formar parte de ese detalle planeado, y que guste. Ojalá el veredicto llegue a mis oídos.



lunes, 19 de octubre de 2020

Diez años en Instagram

Ayer 18 de octubre cumplí diez años en Instagram. Doce días después de aparecer, ya tenía perfil abierto. Llevo 1/5 parte de mi vida en esta red social, que tanto me ha dado, pero que también se ha convertido en algo que desprecio: una red social para el lucimiento de físicos bonitos, habilidades corporales, egos desmesurados y demás chorradas mediocres, carentes de contenido e interés. Ya no queda nada del motivo inicial por el que nació: la fotografía.

Mi relación con Instagram es de amor-odio. Me ha dado cosas muy buenas. Lo mejor, los amigos que he hecho y la pasión y el amor por la fotografía móvil que despertó en mí. He tenido reconocimiento, premios y otras cosas bonitas, todas girando alrededor de la fotografía móvil. Soy embajador de Huawei, he formado parte de YouMobile, y soy miembro del colectivo La Calle Es Nuestra, todo ello motivo de orgullo. Me quedo con esto. De lo otro, los bailecitos, los saltitos, las caras bonitas, los reels, el puto algoritmo y demás gilipolleces, paso. Gracias a los que estuvisteis y a los que estáis.

Foto de mi hija Candela



lunes, 5 de octubre de 2020

¡Feliz cumpleaños, Candela! 05/10/2020

Por primera vez desde que abrí este blog, allá por 2012, ha pasado más de un mes desde el último post. Con motivo de la pandemia, el blog dió un giro de 180º y pasó de ser un medio en el que publicar diariamente una foto que ya había sido previamente publicada en mis cuentas de instagram (lo cual me he dado cuenta que es un error, por ser reiterativo y no aportar nada nuevo), a ser un diario contando cómo mi familia y yo vivimos esos tres duros meses de confinamiento y, una vez acabado, de cómo vivimos la llamada "nueva normalidad", sin olvidar acompañarlo de una foto hecha con mi teléfono móvil, fin para el cual este blog fue creado.

El motivo por el que ha pasado más de un mes desde el último post no ha sido ni por descuido, ni por pereza, ni por falta de tiempo. Ha sido, simple y llanamente, porque no tenía nada interesante que contar, y para no contar nada que despierte interés, he preferido callar.

Hoy, sin embargo, existe un motivo imperioso para volver a publicar. Mi hija Candela, la mayor de mis tres princesas, cumple diecisiete años. Uno más, y será mayor de edad. ¡Dios mío, cómo pasa el tiempo! Publico la misma foto que subí anoche a mi cuenta de Instagram, no con ánimo de repetirme, sino porque sinceramente me gusta muchísimo, y le hace justicia. La foto fue hecha este verano, en el mes de julio, en Ayamonte, aprovechando la luz de la maravillosa puesta de sol que disfrutamos. Se trata de un retrato, pero además incluye un reflejo, como a mí me gusta.

La hice usando la lente teleobjetivo de tres aumentos de mi Huawei P40 Pro+, y no está editada. No lo necesita, igual que no lo necesita mi hija.

¡Muchas felicidades, Candela. Te quiero mucho!





miércoles, 2 de septiembre de 2020

Benditas vacaciones. 02/09/2020

Las vacaciones de este año han sido mejores que nunca. Las he disfrutado al máximo, a pesar de la mascarilla y del coronavirus, o quizás por culpa del "bicho". El acceso a la piscina de la urbanización donde veraneo ha estado limitado a un turno al día, mañana o tarde. Este hecho me ha permitido descubrir la playa. Digo bien, "descubrir". Tradicionalmente he ido a la playa siempre a regañadientes. La crema solar, la arena y la sal pegadas a mi piel hacían que no me sintiera cómodo. Sin embargo, este años he descubierto que hay otra forma de disfrutar de la playa, ir al atardecer, cuando ya no es necesario echarse crema solar, llevarse unos bocatas, disfrutar de la maravillosa puesta de sol que ocurre allí, y hacer muchas fotos al paisaje, y a mis hijas. Día sí, día también, hemos ido a Isla Canela en estas circunstancias, y he vuelto cargado de grandes recuerdos y muchísimas fotos de esos momentos vividos.

Ilustro este post rescatando una de las miles de fotos hechas. En esta ocasión, es de mi princesa Daniela, el bombón que me ha robado el corazón. No hay niño en el mundo al que le guste la playa más que a ella. La foto está hecha usando el Modo "Retrato" 2x de mi Huawei P40 Pro+, y ligeramente editada con Snapseed. Es bella mi niña, ¿verdad?




viernes, 21 de agosto de 2020

Día Mundial de la Fotografía. 19/08/2020

El pasado miércoles 19 de agosto fue el Día Mundial de la Fotografía. Este post debí haberlo escrito ese día, pero se me pasó. Es por ello que, con un par de días de retraso, lo escribo ahora. Instagram se llenó de Stories y fotos dedicados a la ocasión. Yo, a última hora del día, subí el mismo Story a mis dos cuentas, un "grid" de cuatro fotos en las que, en cada una de ellas, se me veía haciendo fotos con un teléfono móvil. El texto que lo acompañaba era de felicitación por el Día Mundial de la Fotografía, con la coletilla "independientemente de la cámara que uses", en clara alusión a la "fotografía móvil". 

Desde mi punto de vista, la distancia entre la fotografía "móvil" y la fotografía realizada con cualquier otro tipo de cámaras se reduce a pasos agigantados. El móvil que uso en la actualidad, un Huawei P40 Pro+, cuenta con una lente principal de 50 Mpx, que es un 27 mm, pero también con una lente gran angular, equivalente a un 16 mm, una lente teleobjetivo equivalente a un 81 mm, y una cuarta lente teleobjetivo equivalente a un 270 mm. De esta manera, puedo realizar todo tipo de fotografías, impensable hace sólo unos pocos años, cuando los teléfonos móviles contaban con un solo sensor.

Hoy quiero rendir homenaje a la fotografía con una foto de este verano que resume perfectamente lo que han sido mis vacaciones: playa, descanso y fotografía. He ido a la playa casi a diario. Además de disfrutar de la compañía de mis chicas, he hecho decenas y decenas de fotografías aprovechando el maravilloso paisaje de Isla Canela, y la espectacular puesta de sol que desde ahí se puede disfrutar.

La fotografía está realizada con el teleobjetivo de 10 aumentos (270 mm) de mi P40 Pro+, y no está editada. Es el resultado de haberle indicado yo al móvil dónde medir luz y foco. Aquel día tuve la fortuna de disfrutar de una hermosa puesta de sol sobre un maravilloso cielo, como se puede apreciar en la foto. La subí a Instagram hace unos días, espero que no os importe que la vuelva a publicar aquí. Resumen perfectamente lo agradecido que le estoy yo a la Fotografía, y es mi humilde y pequeño homenaje.



domingo, 9 de agosto de 2020

Vuelta a la Normalidad. 09/08/2020

Todo los bueno se acaba, y tras cinco semanas de vacaciones, mañana me vuelvo a Madrid. Mañana empiezan las tres semanas de vacaciones de Mafe, y ella y las niñas se quedan hasta final de mes, así que viajo solo. De esta manera, conseguimos que las niñas pasen casi dos meses de vacaciones en Ayamonte, con piscina y playa. Aún así, volveré los fines de semana. Aquí se está demasiado bien como para pasar sábado y domingo solo en Madrid, con el calor, y sin aire acondicionado.

Justo cuando empiezo a coger la forma nadando (he bajado ya de los 31 minutos en los 1.500 metros) es cuando me veo obligado a cortar el entrenamiento, ya que las piscinas de Madrid están aún cerradas. De hecho, la piscina en la que nado habitualmente no volverá a abrir hasta octubre, tras unos meses de obras. Me fastidia mucho. Espero encontrar alguna alternativa donde nadar al menos dos o tres veces a la semana.

Esta semana me ha llegado un "welcome pack" de Huawei con un montón de sorpresas. Vuelven a confiar en mí para ser embajador, un año más, de la nueva #GeneracionHuawei. Ya me adelantaron el P40 Pro+ como parte del paquete, y lo que me llegó el jueves fue un portátil MateBook 14, un reloj GT 2e, unos cascos Freebuds 3i y una tablet MatePad. Grandísimos productos con los que entraré de lleno en el Ecosistema Huawei y gracias a los que trabajar y comunicarme será mucho más sencillo. Desde aquí, mi más sincero agradecimiento a Huawei.

La foto que ilustra este post, como no puede ser de otra manera, está hecha con el Huawei P40 Pro+. Si en el último post publicaba una casa proyectada en 2019 por mi colega Raúl Vela, la de este post es una foto de la "Casa Z", a punto de finalizarse, también diseñada por Raúl. El pasado jueves estuve haciéndole un reportaje fotográfico a la casa, y este detalle del muro de hormigón con este hueco que enmarca la iglesia del Salvador, diseñado in situ, es de especial relevancia. La foto está hecha con el teleobjetivo de 3 aumentos, equivalente a un 80 mm, y no está editada, es tal cual la procesa el móvil.

Cuando se juntan mis dos pasiones: la buena Arquitectura y la fotografía móvil, soy feliz.






jueves, 30 de julio de 2020

"Nueva Normalidad". 30/07/2020

Voy a dejar de usar el término "nueva normalidad". Al fin y al cabo, no es más que una frase inventada por el gobierno actual, con tintes propagandísticos, en mi opinión. Tras casi cuarenta días de "nueva normalidad", nuestro día a día se ha vuelto ya "normalidad", o al menos así lo quiero ver yo. Llevamos mascarilla, nos lavamos las manos con mayor frecuencia que antes, y al hablar con la gente procuramos no acercarnos demasiado y mantener una cierta "distancia social", de nuevo término inventado dadas las circunstancias, pero nada más.

Creo que esta situación va a durar tanto, que dejará de ser "nueva normalidad" para ser simplemente "normalidad". Cuando algo extraordinario se repite demasiado, deja de ser nuevo para convertirse en habitual. Esta situación se prolongará en el tiempo, al menos hasta que haya una vacuna eficaz contra el coronavirus, y se pueda vacunar a la población. No vamos a estar llamando a nuestro día a día "nueva normalidad" durante meses, me parece absurdo.

Mañana es el último día para presentarse a los Huawei Next Image Awards. Como he comentado en ocasiones anteriores, me he presentado a todas las ediciones celebradas, con diferentes resultados, y esta edición no iba a ser menos. La foto que ilustra este post la presento a la edición de 2020. La he rescatado del carrete, pues fue hecha el verano pasado, mientras mi colega y amigo Raúl Vela me enseñaba varias casas unifamiliares diseñadas por él en Costa Esuri, perteneciente a Ayamonte, provincia de Huelva. Está hecha con la lente ultra gran angular de mi antiguo Huawei P30 Pro. La foto me gusta, por eso la presento al concurso y la publico aquí. Espero que os guste a vosotros también.



jueves, 23 de julio de 2020

¡Feliz cumpleaños, Martina! 23/07/2020

El único deporte que practico es la natación. Nado desde los cuatro años, cuando entré a a formar parte del equipo de natación de mi colegio. No soy ningún Michael Phelps, pero me defiendo. Nado habitualmente 3 ó 4 veces a la semana 1.500 metros, equivalentes a 60 largos en una piscina de 25 metros, en  un tiempo aproximado de 28/29 minutos. Para mí, nadar esa distancia es como el que camina una hora todos los días. Voy a mi ritmo, sin forzar, sin prisa pero sin pausa. No descanso. Entro en la piscina, nado, termino, y me voy.

La última vez que nadé antes del "estado de alarma" fue el 9 de marzo. Lo retomé casi cuatro meses después el 7 de julio, una vez llegué a Ayamonte. No fui capaz de hacer más de 10 largos, y con mucha dificultad. Poco a poco, pasadas ya casi tres semanas, he conseguido volver a nadar mis 60 largos habituales. Aún así, hoy he necesitado 32 minutos. Estoy lejos de mi mejor forma física, pero al menos vuelvo a sentir el placer de la natación. Es increíble cómo se comporta y se adapta del cuerpo humano. Tras cuatro meses sin nadar, mi cuerpo perdió volumen muscular, y sobre todo, mucha resistencia. Tras casi tres semanas, noto que me acerco a quién era antes de la pandemia.

Sin embargo, el motivo del post de hoy, y sobre todo, la foto de hoy, viene marcada porque hoy 23 de julio es el cumpleaños de mi hija mediana, Martina. Este pibón de 1,74 metros de altura cumple hoy 15 años. Además de bella por fuera, es bella por dentro, es buena en todos los sentidos: buena persona, buena estudiante, buena hija, buena hermana y buena amiga. La foto está tomada hace escasos días en Ayamonte, con mi Huawei P40 Pro+, y está ligeramente editada con Snapseed.

¡Muchas felicidades, Marti. Te quiero mucho!







miércoles, 15 de julio de 2020

"Nueva Normalidad" 15/07/2020

Como decía en mi post anterior, la "Nueva Normalidad" ha permitido desplazarme con mi familia a mi lugar habitual de vacaciones, Ayamonte, en la provincia de Huelva. 

No soy amante de la playa, de hecho, me pone bastante nervioso el calor del mediodía, la arena, y la sal del mar que se queda pegada a la piel del cuerpo una vez se evapora el agua. Más aún este año en el que, debido al covid, se han cerrado las duchas de la playa, por lo que no podemos quitarnos ni la sal ni la arena antes de irnos, como hacíamos habitualmente.

Le hemos cogido gusto a ir a la playa pasadas las 20 horas, en las que el sol está ya muy bajo y hay muy poca gente. Solemos hacernos unos bocadillos, llevar unas latas y fruta cortada en tuppers, y nos encanta cenar mientras disfrutamos de la brisa marina y el sonido del mar.

Os podeis imaginar lo que yo hago... Me paso todo el rato con mi Huawei P40 Pro+ en la mano, la cámara abierta, haciendo fotos a mi hijas, al paisaje, a la gente, a lo que se ponga delante y encuentre interesante. Me he dado cuenta que las dos lentes teleobjetivo, de 3 y 10 aumentos, hacen que me haya convertido en un auténtico "peligro" para los que me rodean. Ya puedo hacer fotos de excelente calidad a gran distancia, sin ser descubierto.

La foto que ilustra este post es de las 21:14 horas de ayer mismo, en Isla Canela. Está hecha con el teleobjetivo de 10 aumentos del móvil. No está editada, es el jpg que procesa directamente el móvil. Les hice muchas fotos a la pareja mientras ella posaba para él, y él le hacía fotos. Sin embargo, me gusta más esta foto en la que ellos revisan la sesión de fotos, y una gaviota se "cuela" en el encuadre. Lo escribo entre comillas porque realmente estuve esperando a que la gaviota entrara en cuadro para realizar el disparo. Espero que os guste.




viernes, 10 de julio de 2020

"Nueva Normalidad" 10/07/2020

El fin del estado de alarma y la llegada de la "Nueva Normalidad" ha permitido que ya podamos desplazarnos entre provincias, y por lo tanto, empezar nuestras vacaciones en Ayamonte, como todos los años. Dada la situación actual, en la urbanización se han dividido los turnos de la piscina en apartamentos pares, y apartamentos impares, de manera que todos los días hay un turno en el que no podemos bajar, y que aprovechamos para hacer otras cosas, como ir a la playa, o ir a hacer fotos.

Ayer me pidieron las mayores que aprovecháramos la "hora dorada" para hacerles fotos con el puente sobre el río Guadiana que conecta España y Portugal al fondo. Es un escenario al que acudimos todos los años, ya que la puesta de sol es una maravilla, y me gusta fotografiarla.

Yo sigo testando mi nuevo y flamante Huawei P40 Pro Plus, y además de hacerles decenas de fotos a mis hijas, también hice fotos al puente, con esa luz naranja preciosa de los momentos previos a la desaparición del sol. Lamentablemente, el puente lleva más de un año en rehabilitación, de ahí los andamios que se aprecian con total claridad. La foto que ilustra este post está hecha con la lente teleobjetivo de 10 aumentos y 8 Mpx de resolución que trae el móvil. Está ligeramente editada con Snapseed. Soy de la opinión que, para haber sido hecha con un teléfono móvil, no sólo no está nada mal, sino que es realmente espectacular. Espero que os guste.






domingo, 28 de junio de 2020

"Nueva Normalidad" 28/06/2020

Se acabó el "estado de alarma", ahora estamos en la "nueva normalidad". Madrid es igual a como era antes de la pandemia, sólo que la gente lleva mascarilla (bueno, toda la gente no, la mayor parte). Atrás quedaron los días de confinamiento, las sesiones de vitamina D en el balcón, los días sin salir de casa, las calles vacías. Todo es "casi" como antes. Y escribo "casi" porque ahora llevamos hidrogel en el bolsillo cuando salimos, mascarilla por la calle que te impide respirar bien y empeña las gafas a aquellos que las llevamos, nos cambiamos de zapatos al llegar a casa, desinfectamos la compra de la comida, etc.

Durante más de tres meses, mi madre escribía en el chat de la familia, dos veces al día, por la mañana y por la noche: "Buenos días (Buenas noches, si era por la noche). ¿Qué tal estáis todos? Nosotros sin fibre, sin ningún síntoma. Un abrazo". Mi respuesta solía ser: "Buenos días (Buenas noches, si era por la noche). Todos bien por aquí. Besos". Así día tras día, durante más de tres meses. De la misma manera que mi madre empezó a escribir este mensaje al inicio del confinamiento, lo escribió por última vez el jueves 25 de junio, día en el que se fueron por fin de vacaciones. Volvemos a la normalidad de antes, bueno, a la "nueva normalidad", en palabras del gobierno de España.

Es hora de dejar este diario. Este blog nació con vocación de dar a conocer mi trabajo como fotógrafo móvil, y así debe volver a ser. 

He renovado por un año más como embajador de Huawei, y lo primero que me han pedido es que promocione los Huawei Next Image Awards, concurso internacional de fotos hechas exclusivamente con dispositivos Huawei, a los que yo me he presentado en sus tres ediciones anteriores, habiendo tenido dos fotos Finalistas, una en la edición de 2017, y otra en la de 2018. Este año me presento también. 

El concurso consta de seis categorías diferentes, se pueden presentar hasta treinta fotos de manera totalmente gratuita, en la última edición se presentaron más de medio millón de imágenes, y el jurado es de lo más prestigioso (Steve McCurry entre ellos), lo cual lo hace muy, muy atractivo. 

Esta foto, hecha con la lente ultra gran angular de 40 Mpx del nuevo Huawei P40 Pro participará en la categoría "Diferentes perspectivas"Desde aquí animo a todos los que tengáis un dispositivo Huawei a presentaros. Tenéis hasta el 31 de julio para hacerlo.  



viernes, 5 de junio de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 05/06/2020

Empieza el fin de semana, tras el cual Madrid pasará a "Fase 2". Es, pues, el último fin de semana en "Fase 1", y debo decir que las calles de Madrid, si no fuera por las mascarillas que llevan las personas, y las colas en farmacias y supermercados, empieza a parecerse al Madrid que conocía antes de la pandemia. No sé si es que la gente le ha perdido el miedo al virus, si es el buen tiempo, o las ganas de normalidad que todos tenemos, pero lo cierto es que, cada vez que bajo a la calle, veo más gente y más actividad. 

En casa hemos redescubierto El Retiro. Vivimos a exactamente un kilómetro de distancia de la entrada por la Puerta de Moyano, y sin embargo, apenas lo hemos visitado en estos años, sólo en fines de semana y con buen tiempo. La situación actual, con mis hijas sin colegio, y con esa necesidad que tenemos de estirar las piernas, ha hecho que hayamos ido al menos cuatro tardes esta semana. Está tan bonito, hay tanto espacio para caminar sin riesgo de no mantener la distancia de seguridad, el tiempo es tan agradable y, me atrevo a decir que casi lo más importante, las terrazas están abiertas y con mesas libres para sentarnos, que no lo hemos dudado. Daniela y yo hemos ido sin pensárnoslo dos veces. Se está tan bien que he conseguido convencer a Mafe, hasta ahora bastante reacia a salir de casa, a acompañarnos en un par de ocasiones. Incluso nuestro amigo Manuel nos acompañó el miércoles. Qué grande el tío, qué bien se maneja con su bicicleta BH Windsor, ésa misma que me ofreció cuando se mudó de casa. Verle llegar en esa bici hace dos días hizo que lamentara profundamente haberla rechazado.

Empieza a entrar trabajo, lo cual hace que me vuelva a sentir útil otra vez y, más importante aún, hará que los ingresos de casa suban un poco más, porque, la verdad, vaya dos últimos meses que llevo...

Ah, se me olvidaba, hace justo una semana fui a ver a mi abuela al cementerio de La Almudena. Llamé a mis padres, que sabía estaban esperando también el paso a Fase 1 para ir a depositar flores a su tumba y les ofrecí ir juntos. Nos acompañó también mi hija Daniela. Siempre hemos ido por separado. Ir juntos este año no ha alterado en absoluto la emoción que sentimos cuando vamos a ver a mi abuela. Pasamos un rato entrañable.

La foto que ilustra este post fue tomada hace unos días al volver de El Retiro. Hecha con mi Huawei P30 Pro, y ligeramente editada con Snapseed. 



jueves, 28 de mayo de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 27/05/2020

Llevamos ya varios días desde que Madrid entró en "Fase 1". Sé que en mi último post dije que lo primero que haría cuando entráramos en esta Fase sería ir a ver a mi abuela al cementerio de la Almudena y ponerle unas flores, pero reconozco que nos pudo la impaciencia, y lo primero que hicimos, el lunes por la tarde, fue reunirnos toda la familia en una terraza de la Plaza Santa Ana. Nos nos besamos, no nos abrazamos, estuvimos todo el rato con la mascarilla puesta, salvo en los momentos en los que bebíamos o comíamos. Lo necesitábamos. Estuvo incluso mi hermana, que había vuelto de Ibiza unos días para operarse un pie. Ya ha vuelto a su trabajo en la isla. Es una currante nata.

A ver a mi abuela iré sin falta este fin de semana. Mientras, Daniela y yo aprovechamos ayer para irnos a pasear al Parque del Buen Retiro. No os podeis imaginar cómo estaba de bello. Ahí sí que podemos cumplir con la distancia social sin problema alguno. Daniela se lo pasó de maravilla. Mira que no le gusta andar, es bastante vaga, pero le gustó tanto que me hizo prometerle que hoy volvíamos. Si nada ni nadie lo impide, esta tarde mantengo mi promesa.

Mientras paseaba con Daniela mientras ella cogía flores para su casarse conmigo y piedras para hacer un castillo, yo seguía a lo mío. Bueno, a lo que hago siempre que salgo a la calle, y que puedo compaginar con cuidar de Daniela y jugar con ella, hacer fotos. Ilustro este post con la foto de ayer que más me gusta, al de esta chica que, sola ella en un banco durante al menos el tiempo que estuve en la zona del lago, destacaba por clase y belleza del resto de paseantes. Me pregunto qué hacía ella ahí sola durante tanto tiempo.

Foto hecha con mi Huawei P30 Pro y ligeramente editada con Snapseed.



sábado, 16 de mayo de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 15/05/2020

Ayer fue San Isidro, patrón de Madrid. Es una fiesta importante para nosotros, los madrileños. Ese días vestimos de chulapos, comemos rosquillas, y vamos a las Vistillas o a la Pradera de San Isidro. Debo confesar que antes de tener hijas no le prestaba atención a esta tradición, para mí, lo bueno de San Isidro es que era un día festivo. Curiosamente, cuando nació la primera, Candela y coincidiendo con que vivíamos en el centro, empezamos a disfrutar de nuestra festividad,  y desde entonces, vivimos San Isidro en casa con mucha pasión.

Pero el 15 de mayo siempre ha sido también una fecha muy importante en nuestra familia. Es el día en que nació mi abuela Marisa, la madre de mi padre, allá por 1911. Mi abuela Marisa era una persona extremadamente bondadosa. Caía bien a todo el mundo. Cuando digo "a todo el mundo", quiero decir precisamente eso, a todo el mundo. Si se pudiera ilustrar la definición de "buena persona" con la imagen de alguien, sería con la foto de mi abuela. Guapa, elegante y cariñosa, la familia era lo más importante para ella.

Yo la quería con locura. Aún conservo mil recuerdos de ella. Voy a contar dos. Mi abuela era una excelente cocinera. Entre los platos que hacía, estaba una deliciosa tarta de nata y bizcocho de chocolate (receta que ha recuperado muchos años después Mafe, y me la hace en ocasiones especiales, recordándome a mi abuela). La nata era de la buena, comprada en una pastelería que había en la calle Rafael Calvo. Mi abuela hacía la tarta los sábados, día en que íbamos a comer a su casa. Después de untarla en la tarta, me daba el resto de la nata para que me la comiera (siempre sospeché que era su nieto favorito, pero no puedo afirmarlo con seguridad). Estaba exquisita.

El segundo recuerdo es de cuando estudié 6º de E.G.B. (para los más jóvenes, E.G.B. significa Educación General Básica, creo que el equivalente a 1º de la E.S.O. actual) en Irlanda. Al volver en Navidades, fuimos a su casa. Recuerdo perfectamente que, cuando abrió la puerta, me eché en sus brazos con tal ímpetu, que la tiré al suelo. La echo mucho de menos. Lo que más lamento, a parte de no tenerla ya conmigo, es que no haya conocido a la familia tan bonita que tengo. Se hubieran llevado de maravilla.

Desde que murió mi abuela Marisa el 15 de diciembre de 1995, he ido todos los años a ponerle flores al cementerio de la Almudena. Pero no voy en el aniversario de su muerte. Voy siempre el día de su cumpleaños, el día de San Isidro. Siempre pongo seis claveles rojos, y seis claveles blancos, los colores de nuestro querido Atlético. Desde que nacieron mis hijas, me suelen acompañar ellas al cementerio, unos años vestidas de chulapas, otros años no. La foto que ilustra este post no es de este año, obviamente. Es del 15 de mayo de 2016. Este año, por primera vez desde que falleció, no he podido ir por culpa del puto coronavirus. En cuanto Madrid pase a Fase 1, lo primero que haré será ir al cementerio y cumplir con mi tradición. Ella lo sabe.

Ah, por cierto, creo que llevamos ya sesenta y pico días en estado de alarma. Madrid se encuentra aún en la fase 0 de la llamada "desescalada". Aún no he podido ver a mis padres. En cuanto pasemos a la Fase 1, lo segundo que haremos (primero iré al cementerio de La Almudena) será reunirnos todos en una terraza de Madrid, y tomarnos algo juntos, eso sí, sin abrazos y guardando la distancia de seguridad.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



miércoles, 6 de mayo de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 06/05/2020

Vuelvo a mi diario después de diez días sin escribir. Y vuelvo sin saber si es una despedida porque ya no vaya a escribir más, o simplemente una pausa para seguir escribiendo, pero de vez en cuando, cuando tenga algo que decir. Llevamos ya cincuenta y tantos días de confinamiento, he perdido la cuenta, y hacen mella en el estado de ánimo. No he vuelto por aquí sencillamente porque no tenía ganas de escribir, porque para decir siempre lo mismo, mejor me estaba calladito.

En estos diez días no ha ocurrido gran cosa. Salgo diariamente con Daniela a dar un paseo de una hora por el centro de Madrid. Ha empezado a entrarme trabajo, con la diferencia de que el desarrollo de mi trabajo se ha complicado muchísimo debido a la situación económica actual. El tiempo empleado en cada una de las tasaciones que hago se ha multiplicado, mínimo, por tres. Y todo, para cobrar la mitad al tratarse de tasaciones de sólo visita exterior, como ya expliqué en algún post anterior. 

La entrada de trabajo ha generado un problema en casa con Daniela. Si todos trabajamos o estudiamos, nadie puede atenderla. Con sólo cuatro años, un niño no entiende eso bien. Hoy me ha dicho Daniela: "Papi, me aburro. Ya no juega conmigo ni papá, ni mamá". Reconozco que me ha dado mucha pena escucharle decir esto. 

Esto genera otro problema con ella. Durante las primeras semanas en las que yo no tenía trabajo y le podía dedicar todo mi tiempo, podíamos hacer los deberes que Mari Cruz, su profesora, enviaba diariamente por email. Ahora, con la obligación del trabajo que debe salir adelante, hay días que no los hacemos.  No nos da tiempo. Es cierto que está en Segundo de Infantil, pero me preocupa.

En estos diez días también ha ocurrido que finalmente mis hijas pueden salir también. Desde entonces, Candela no ha salido ninguno, Martina dos días, y Mafe sólo uno. El miedo al "bicho", la apatía o el cansancio pasan factura, y prefieren quedarse en casa.

Ayer, durante el paseo, Daniela y yo estuvimos buscando una churrería abierta. La archiconocida San Ginés, así como la churrería 1902 de la calle San Martín, estaban cerradas. Sin embargo, para nuestra alegría, la churrería Las Farolas, en la calle Mayor, había reabierto el negocio. Dani y yo nos dimos un capricho, y nos comimos tres churros cada uno. Con qué poco nos conformamos y con qué poco volvemos a sonreír, ¿verdad?

Durante el paseo también tuve la agradable sorpresa de volver a verme con mi amigo Federico. Él pasaba por mi casa y me mandó un mensaje. Yo estaba esperando que salieran los churros recién hechos. Nos vimos en la Puerta del Sol. De ahí caminamos juntos los tres hasta la plaza de Tirso de Molina, manteniendo las distancias, claro. A Fede le encanta chinchar a Dani. A Dani le encanta que le chinche. Lo pasamos muy bien. Hemos quedado en repetirlo otro día. 

Sinceramente, no sé si volveré a escribir el diario. Por si acaso ésta es la última entrada, la voy a ilustrar con una foto que no es de hoy, es de hace dos noches, pero que me encanta. Candela y Martina, pasada la medianoche, las dos tiradas en el suelo del salón, consultando sus móviles, riéndose a carcajadas. Tanto, que tuve que llamarles la atención para que bajaran el tono.

Por si acaso no remonta el ánimo para volver a escribir, quisiera dar sinceramente las gracias a todos los que habéis pasado por aquí y leído mi día a día, durante... ¿siete semanas?. Me constan que sois unos cuantos. Nos volveremos a ver tarde o temprano. Gracias.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



domingo, 26 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 26/04/2020

Ayer me preguntaba Martina, papá, ¿cuánto hace que no escribes el diario? Creo que tres días. ¿Y por qué no escribes? Porque no tengo nada que contar, todos los días son iguales. Y es cierto, lo son. Son tan iguales que ya no escucho las cifras sobre el coronavirua en España. Son tan iguales que lo extraordinario y novedoso es bajar a la calle a comprar el pan. Nos hemos acostumbrado de tal manera al encierro, que Daniela ha dejado de llenar las paredes del salón con sus dibujos, como hizo en las primeras semanas.

Hoy es domingo, no es que importe mucho. Cuando me he levantado me ha sorprendido muchísimo que la calle estaba en completo silencio y escuchaba cantar a los pájaros. Vivo en pleno centro de Madrid, y que yo recuerde, jamás los he escuchado cantar. Esto también es extraordinario.

He dormido muy mal. Me acosté tarde, tras ver con Martina "Los vengadores. Infinity war". Me acosté con sueño, y sin embargo, sobre las dos y cuarto me levantaba a tomar una pastilla. A pesar del cansancio, no conseguía que mi cabeza hiciera el habitual "click" tras el cual caigo en brazos de Morfeo. Supongo que estaba nervioso. Hoy es el gran día, 26 de abril, fecha marcada en el calendario según la cual voy a poder dar un paseo de una hora con Daniela, de cuatro años.

Tengo otras dos hijas, Candela de dieciséis, y Martina de catorce. Ellas no pueden salir conmigo, no cumplen con la categoría de "menores de catorce años". Están muy fastidiadas, deseaban salir, mucho más que Daniela, que sólo sale bajo la promesa de un  helado (a ver cómo consigo mantener mi promesa...) Hace días que me pregunto cuál ha sido el criterio por el cual el gobierno de España ha establecido el límite en los trece años. He oído al gobierno decir que los niños de catorce años en adelante pueden salir a hacer los recados contemplados en el R.D del 14 de marzo. En mi casa hemos decidido que si alguien se debe exponer, sea siempre el mismo, yo. 

Nuestra constitución establece la mayoría de edad en los dieciocho años. A partir de esa edad una persona goza de plena capacidad para obrar, y se la considera lo suficientemente madura para votar. Los menores de dieciocho años son considerados menores de edad, dependientes de sus padres o tutores legales. ¿Por qué no haber establecido el límite en los dieciocho años, siguiendo los criterios de la constitución? 

El paseo ha sido un lujo. Hoy ha salido el sol en Madrid, y ha sido un gustazo pasear en estas condiciones. Debo felicitar a Daniela. Se ha portado de maravilla, como una niña mayor. Ha paseado cogida de mi mano casi todo el tiempo, sin quitarse la mascarilla. Cuando no lo ha hecho, no se ha separado de mí. Llevaba tan aprendido que no podía tocar nada, que no lo ha hecho. Nos hemos excedido en quince minutos del tiempo permitido. Es difícil controlarlo cuando paseas con una niña de cuatro años. El ritmo, al principio, era mayor que al final del paseo.

Mis compañeros de La calle Es Nuestra me comentan que han salido en lso telediarios imágenes de lugares de España en los que no se han respetado las normas para la salida de los niños. Debo decir que en mi paseo por el centro de Madrid (calle Huertas, Plaza Santa Ana, Puerta del Sol, Plaza Mayor y vuelta a casa), la gente ha sido muy cívica. Pocas familias, pocos niños, y todos respetando las distancias y comportándose muy bien. 

No he podido mantener mi promesa a Daniela. Sólo estaban abiertas la farmacias. No ha habido helado.

La foto que ilustra este post es de las 13:15h de hoy. Daniela y yo con nuestras mascarillas en primer plano. Mafe y Martina despidiéndonos desde el balcón.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa




miércoles, 22 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 22/04/2020

Hoy ha salido el sol. Cómo se nota cuando esto ocurre. Salimos como champiñones a los balcones, y lo tomamos durante un buen rato. Yo, incluso, he aprovechado para tomarme un vermú. La foto que ilustra este post es de este momento. Yo, desde mi balcón, he fotografiado a Candela y a Martina disfrutando del sol, cada una en un balcón de casa.

Además, el gran Josu me ha dado una agradable sorpresa, y ha pasado a visitarme. Me ha mandado un whatsapp diciéndome que acababa de salir del Congreso de los Diputados, que estaba en la calle Cervantes, y que sabía que yo vivía en el Barrio de Las Letras. Le he pasado mi dirección, y ha tenido la amabilidad de acercarse. Me ha dado una gran alegría poder charlar unos minutos con él, aunque fuese a distancia, él en la calle y yo en el balcón. He lamentado no poder invitarle a un vermú en mi bar favorito, ni siquiera invitarle a tomárselo en casa conmigo. Queda pendiente, Josu, como queda pendiente ir un día a tu Golfo Bar, en Los Molinos.

Se me olvidó comentar en mi último post que llamé a mi seguro, y pude hablar  por teléfono con un médico, al cual le conté cómo me produje el dolor de la rodilla. Lo tenía claro, rotura del menisco. Para determinar la gravedad, necesito hacerme una resonancia. Ayer hablé con la Clínica Cemtro, y ya tengo cita con mi traumatólogo habitual para el 18 de mayo. iré, por supuesto, pero debo reconocer que iré cagadito de miedo, con mi mascarilla puesta y mi gel hidroalcohólico en el bolsillo. A la vuelta, me cambiaré de ropa en la entrada, me iré a la ducha, y ya limpio, daré un beso a mis mujeres. Creo que voy a tardar mucho en superar esta sicosis que me invade.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



lunes, 20 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 20/04/2020

Ayer no escribí post. No me apetecía, ni tenía nada especialmente interesante que contar. He conseguido sacudirme la obligación de escribir diariamente. Al fin y al cabo, las personas que escriben diarios no lo hacen con esta periodicidad, ¿verdad?

De nuevo lunes, empieza la semana. Yo he pasado toda la mañana resolviendo temas fiscales. Estoy reuniendo toda la documentación para pasársela al gestor que me va a hacer la declaración del IRPF, conocida como la declaración de la Renta. Cruzo los dedos para que salga a devolver, como todos los años. Nos vendrá de lujo.

El viernes por la noche recibí un SMS indicándome que mi pedido de la FNAC me llegaba en 48/72 horas. Yo no había realizado ninguna compra en la FNAC, así que pensé venían a recoger el portátil que compré en la FNAC hace unos meses, y al que le ha dejado de funcionar la cámara frontal, tal y como comenté en un post anterior. Hoy ha sonado el telefonillo. Traían un paquete. Procedía de la FNAC. Al abrirlo, ha resultado ser un regalo sorpresa por mi cumpleaños de mi buen amigo Manuel, y su mujer Carmen. Al abrir la caja me encuentro con un libro titulado "Hasta siempre, Vicente Claderón", acompañado de otro más pequeño, titulado "Biblia Real Madrid". Mi amigo Manuel, para quien no lo conozcais, es un tío grandísimo, con un extraordinario sentido del humor. Él es vikingo, yo indio. Como buen atlético, soy muy critico, por ponerlo suave, con el otro equipo de la capital. Él dice que debo ser más tolerante. La justificación que me ha dado por el libro más pequeño es que, para criticar al enemigo, primero he de conocerlo. Aprovecho para decirte, Manuel, que eres un cachondo, que te estoy infinitamente agradecido por el datallazo, y que te quiero un montón. A Carmen también. Os debo una Alhambra, amigos.

He pensado en ilustrar este post con una foto del regalo, pero no olvido que este blog es sobre fotografía móvil. He de currarme las fotos que pongo aquí. Por ello, en lugar de poner una foto de una caja de regalo abierta con dos libros en su interior, he preferido compartir esta foto de mis hijas en el salón, tomada mientras escribo este post. Candela está pasando apuntes a limpio, Martina está consultando su móvil, y Daniela está viendo "Del revés" en la tablet. Tiene mucho grano, había poca luz. Aún así, me encanta.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa







sábado, 18 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 18/04/2020

¡Por fin es viernes! Ah no, que como me salté el día de ayer, hoy ya es sábado... Qué jaleo tengo... La rutina de casa ha sido diferente. Ha dado tiempo para tomar un vermú y tomar un rato el sol en el balcón. Somos cinco, pero sólo tenemos cuatro balcones. Menos mal que nuca salimos todos a la vez.

Hoy he hecho yo la comida. Mafe ha estado limpiando la casa y se merecía un descanso. Ella cocina siempre, le gusta y además cocina muy bien. Ya iba siendo hora que, al menos por una vez, le librara yo de esa carga. Como Candela y Martina son vegetarianas, y yo no me apaño más allá de tortilla de patatas y pasta, he buscado en internet una receta de pasta para vegetarianos, y he escogido lo primero que ha aparecido. Incluía tofu, brócoli, setas, pimientos, ajos, lentejas, pimienta, zumo de limón y albahaca. Teníamos de todo en casa. He hecho tanta que no me cabía en la sartén. Se me ha desbordado por todos lados. Ha quedado fea. Sin embargo, me han dicho que estaba muy rica.

Por la tarde hemos visto una película infantil, Ratatouille. Martina se nos ha unido ya empezada, y Candela no lo ha hecho, tenía que leer un libro para la asignatura de Lengua. La foto que ilustra este post es de ese momento.

Pensaba que no sería necesario salir hoy. Sin embargo, cuando ha llegado el momento de la cena, hemos visto que nos faltaban algunos ingredientes para hacer pizza y he bajado al Carrefour a comprar. Me he encontrado con una cola tremenda, tan larga que, por primera vez, los aplausos de las ocho me han pillado en la calle. Acostumbrado a aplaudir desde el balcón, me he sentido extraño. Al principio me daba vergüenza aplaudir, me sentía como si estuviera fuera de mi zona de confort. Al cabo de un minuto me he sacudido esa vergüenza, y he aplaudido como siempre. Los sanitarios se lo merecen. Ha sido un momento hermoso.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa







jueves, 16 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 16/04/2020

No sé si podré mantener mi compromiso de escribir un post diario si este encierro se prolonga demasiado. Estoy aburrido. De verdad que se me agotan las ideas, me siento empanado. ¿Pero qué puñetas puedo contar que sea nuevo, y lo más importante, que despierte cierto interés, si no ocurre nada nuevo? Un día más en casa, sin salir, cuidando a Dani de 9 de la mañana a 6:30 de la tarde porque Mafe tiene mucho tele trabajo, y Candela y Martina muchos deberes. Salvo a la hora de comer, que nos hemos juntado los cinco, cada una de ellas ha estado encerrada en su cuarto, con sus quehaceres, y Daniela y yo en el salón, unas veces viendo dibujitos, otras veces jugando con la tablet (bendita tablet, en la que me puedo descargar aplicaciones para niños), y ya más hacia el final de la tarde, viendo "Buscando a Dory", imagen con la que ilustro este post. 

Estoy tan aburrido y tan falto de ideas y creatividad, que la foto que he subido a mi cuenta de "street" de Instagram es la del tendedero interior con ropa recién lavada. Porque la foto es mía, que si no, yo mismo me dejaba de seguir. Con un poco de suerte, mañana salgo un rato a la calle a comprar. Algo me inventaré...

Esta mañana me ha dado tiempo a "pelearme" con la Comunidad de Madrid. Buscando ayudas para los autónomos, me he topado con el llamado Programa Impulsa, el cual hace justo tres días anunciaba que, dada la alta demanda de solicitudes habían agotado el presupuesto y que estuviéramos atentos a una nueva convocatoria, y hoy, la misma página web, decía "Trámite no disponible. Fuera de plazo". Extrañado, he llamado al 112, y una señora displicente, pero con voz aburrida, primero ha cuestionado lo que yo le decía, y luego, tras comprobarlo ella misma, me ha dicho: "pues tiene usted razón, esto es una incongruencia". No hay más preguntas, señoría.

No sé si os ocurre a vosotros, pero yo ya he dejado de estar todo el día pendiente de la televisión y radio sobre las cifras de nuevos contagiados por coronavirus, las cifras de nuevos fallecidos, y las cifras de nuevas altas. Es como si ya hubiera interiorizado que todos los días surgen nuevos contaminados, mueren nuevas personas, y se curan otras. No es que no me importe, todo lo contrario, es simplemente que ya forman parte del día a día, y por alguna razón, ya no le presto atención. Desde aquí, mi más sincero pésame a los familiares de los que fallecen, y mi más sincera alegría hacia aquellos que se curan.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa







miércoles, 15 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 15/04/2020

Ayer fue un día muy intenso, tan intenso que no hice una sola foto. Al final del día, consciente de que no tenía nada, y que lo que tenía no se podía hacer público, decidí conscientemente faltar a mi cita diaria con el diario y no escribir.

Hoy el día ha sido casi tan intenso como el de ayer, pero dos días faltando a mi cita son demasiados, así que, aquí estoy. Además, la tarde ha tenido momentos muy divertidos, como el que ilustra este post. Candela tiene que hacer un trabajo de fotografía para la asignatura de Arte. No tengo muy claro en qué consiste, pero hoy nos ha ido maquillando, uno a uno, a todos los miembros de la familia. Luego hemos sido retratados en solitario, en pareja, con un fondo, luego con otro, de frente, desde arriba, con el foco a un lado, con el foco desde abajo.

En la foto se ve cómo me está maquillando. Se lo he puesto difícil, mientras ella me maquillaba, yo hacía fotos, a ciegas. No es la mejor foto que hice, pero sí la que mejor ilustra el momento. Puñetera manía de documentar todo lo que ocurre en casa durante este confinamiento...

El trabajo tiene muy buena pinta. Candela es tan creativa, el escenario que ha creado que es tan llamativo, y la idea del maquillaje es tan brillante, que estoy deseando verlo. Seguro que queda genial. Si ella me lo permite, lo mostraré por aquí.

También he ido a hacer la compra. Esta vez he vuelto menos cargado. Pero no merece la pena hablar sobre ello. En cambio, sí es más gratificante expresar lo agradable que es bajar a la calle, aunque sea con mascarilla, y tirando del carro de la compra. No deja de fascinarme cómo ha cambiado el panorama de la calle. Apenas hay personas, y las que hay llevan mascarillas. Casi no pasan coches, no hay ruido. Es desolador, pero también es bello. Parece un escenario sacado de una película, y sin embargo, es real.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



lunes, 13 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 13/04/2020

Hoy es lunes. ¿Lunes? Sí, lunes, eso creo. Mafe ha vuelto a hacer teletrabajo, así que imagino que ha empezado una nueva semana. Para mí no, no me entran tasaciones. Desde que estamos confinados, y vamos para un mes ya, sólo he hecho cuatro, y de visita exterior, es decir, de las que se cobran con un 50% de descuento sobre la tarifa estipulada. Si esto sigue así, no voy a cobrar ni para pagar la cuota de autónomos. Me cago en el puñetero coronavirus...

He tenido que bajar a hacer la compra. Eso sí que no lo puedo posponer. Cobrar cobraré una porquería, pero comer, tenemos que comer. En casa somos cinco, y los cinco comemos bien. La comida dura poco. He vuelto con el carro de la compra al completo, con una bolsa de tela cargada hasta arriba, y otra bolsa de plástico. He comprado fruta, verdura, huevos, leche, carne, pan, congelados, papel higiénico (vuelve a haber, lo juro) y alguna cosa más. A ver lo que dura...

Las manos me huelen a lejía. Cada vez que hago la compra, lo desinfecto todo con una solución de lejía que ha preparado Mafe. No dejo que nadie toque ni coloque nada de lo comprado hasta que le haya pasado el paño con lejía. Es realmente un coñazo, pero más vale prevenir. Me pregunto cuánto durará esta paranoia una vez volvamos a la normalidad...

He subido y bajado en ascensor. No lo hago nunca, vivimos en un primero. Pero la última vez que salí a la calle me resentí de la rodilla por subir y bajar un solo piso andando, así que hoy no he querido arriesgarme. Parece que la rodilla va mejor, pero no me fío un pelo.

El viernes descubrimos que la cámara frontal del portátil que los Reyes Magos le trajeron a Martina ha dejado de funcionar. El portátil está en garantía, por supuesto, pero no puedo cogerlo y acercarme a la Fnac de Callao a dejarlo, ni siquiera a comunicarlo, así que les he escrito a través de la web y de Twitter. Estoy a la espera de que me contacten...

Daniela sabe que sus hermanas no quieren que les haga fotos mientas están desprevenidas, así que ha cogido la "puñetera" costumbre de avisarles cuando lo hago. ¡Será chivata la enana! La foto de hoy muestra la risa espontánea, sincera, bella y divertida de Candela cuando Daniela se ha vuelto a chivar. 

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa





domingo, 12 de abril de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 11/04/2020

Ayer fue un día muy intenso, y no pude escribir, más bien, no quise escribir. Vuelvo a estar retrasado. Esta noche debería publicar mi diario del día de hoy, y sin embargo, aquí estoy escribiendo sobre el día de ayer. Intentaré ponerme al día.

Y es que ayer fue mi cumpleaños, a pesar del puñetero coronavirus. Se hace muy extraño ver en la tarta una vela con forma de 5. Tengo toda una década para acostumbrarme a ello. Un cumpleaños muy especial porque cumplí medio siglo de vida, y porque lo celebré en unas condiciones muy especiales, más bien muy raras.

Y sin embrago, fue un día muy emocionante, cargado de sorpresas. Tuve desayuno especial, preparado por Candela, que se levantó a las siete de la mañana para decorar la casa y preparar las tortitas que tanto me gustan antes de que me levantara. Tuve regalos a pesar del confinamiento, y es que Mafe es tan previsora que los tenía comprados desde hace mucho tiempo. Y tuve lo que más me gustó, un video de casi una hora de duración, que Mafe empezó a preparar el verano pasado, con un montón de fotos, historias, y vídeos grabados por mi familia y entorno cercano de amigos, recordando momentos vividos conmigo. El vídeo está magistralmente montado, aderezado con la mejor música para cada ocasiónDebo confesar que me pasé una hora muy emocionado, con mocos y lágrimas en los ojos. 

Además de esto, tuve tarta durante una video llamada con las veintitantas personas que participaron en el vídeo, y una última sorpresa, por la noche, cuando me enteré que, si el coronavirus no lo impide, nos vamos los cinco a Marrakech en septiembre. Yeahhhhhh

Ayer se me cayó un mito, el mito de un tío duro que, salvo en dos momentos trágicos que ha habido en la familia, no llora nunca, nunca. Como mucho, se emociona con el nacimiento de sus hijas. Ayer descubrí que a partir de los cincuenta, uno se vuelva más blando. Corrijo, blando no, sensible. Y lo que es más sorprende, ayer descubrí que a partir de los cincuenta ya no da vergüenza mostrar en público los sentimientos.

Mis chicas, y especialmente Mafe, pusieron ayer muy alto el listón de las celebraciones. Menos mal que aún me quedan unos cuantos años para sus cincuenta. No voy a poder superar las emociones de ayer, pero intentaré, al menos, acercarme un poco.

Muchas gracias a todos los que, de una manera u otra, se han acordado de mí y me han felicitado en las diferentes redes sociales, en video llamadas, en mensajes de whatsapp, etc. Muchas gracias a mi buena amiga Virginia, que me dió una sorpresa con una video llamada en la que también estaban mi "prima" Marisa, y el "pelón" de Ernesto.

Ayer fue un día maravilloso. Martina volvía a estar en casa con nosotros, y Daniela se pasó todo el día pidiéndome que me casara con ella. Fue tan emocionante que a lo mejor el año que viene vuelvo a cumplir cincuenta, encerrados en casa. Ya veremos.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa