jueves, 30 de julio de 2020

"Nueva Normalidad". 30/07/2020

Voy a dejar de usar el término "nueva normalidad". Al fin y al cabo, no es más que una frase inventada por el gobierno actual, con tintes propagandísticos, en mi opinión. Tras casi cuarenta días de "nueva normalidad", nuestro día a día se ha vuelto ya "normalidad", o al menos así lo quiero ver yo. Llevamos mascarilla, nos lavamos las manos con mayor frecuencia que antes, y al hablar con la gente procuramos no acercarnos demasiado y mantener una cierta "distancia social", de nuevo término inventado dadas las circunstancias, pero nada más.

Creo que esta situación va a durar tanto, que dejará de ser "nueva normalidad" para ser simplemente "normalidad". Cuando algo extraordinario se repite demasiado, deja de ser nuevo para convertirse en habitual. Esta situación se prolongará en el tiempo, al menos hasta que haya una vacuna eficaz contra el coronavirus, y se pueda vacunar a la población. No vamos a estar llamando a nuestro día a día "nueva normalidad" durante meses, me parece absurdo.

Mañana es el último día para presentarse a los Huawei Next Image Awards. Como he comentado en ocasiones anteriores, me he presentado a todas las ediciones celebradas, con diferentes resultados, y esta edición no iba a ser menos. La foto que ilustra este post la presento a la edición de 2020. La he rescatado del carrete, pues fue hecha el verano pasado, mientras mi colega y amigo Raúl Vela me enseñaba varias casas unifamiliares diseñadas por él en Costa Esuri, perteneciente a Ayamonte, provincia de Huelva. Está hecha con la lente ultra gran angular de mi antiguo Huawei P30 Pro. La foto me gusta, por eso la presento al concurso y la publico aquí. Espero que os guste a vosotros también.



jueves, 23 de julio de 2020

"Nueva Normalidad" 23/07/2020

El único deporte que practico es la natación. Nado desde los cuatro años, cuando entré a a formar parte del equipo de natación de mi colegio. No soy ningún Michael Phelps, pero me defiendo. Nado habitualmente 3 ó 4 veces a la semana 1.500 metros, equivalentes a 60 largos en una piscina de 25 metros, en  un tiempo aproximado de 28/29 minutos. Para mí, nadar esa distancia es como el que camina una hora todos los días. Voy a mi ritmo, sin forzar, sin prisa pero sin pausa. No descanso. Entro en la piscina, nado, termino, y me voy.

La última vez que nadé antes del "estado de alarma" fue el 9 de marzo. Lo retomé casi cuatro meses después el 7 de julio, una vez llegué a Ayamonte. No fui capaz de hacer más de 10 largos, y con mucha dificultad. Poco a poco, pasadas ya casi tres semanas, he conseguido volver a nadar mis 60 largos habituales. Aún así, hoy he necesitado 32 minutos. Estoy lejos de mi mejor forma física, pero al menos vuelvo a sentir el placer de la natación. Es increíble cómo se comporta y se adapta del cuerpo humano. Tras cuatro meses sin nadar, mi cuerpo perdió volumen muscular, y sobre todo, mucha resistencia. Tras casi tres semanas, noto que me acerco a quién era antes de la pandemia.

Sin embargo, el motivo del post de hoy, y sobre todo, la foto de hoy, viene marcada porque hoy 23 de julio es el cumpleaños de mi hija mediana, Martina. Este pibón de 1,74 metros de altura cumple hoy 15 años. Además de bella por fuera, es bella por dentro, es buena en todos los sentidos: buena persona, buena estudiante, buena hija, buena hermana y buena amiga. La foto está tomada hace escasos días en Ayamonte, con mi Huawei P40 Pro+, y está ligeramente editada con Snapseed.

¡Muchas felicidades, Marti. Te quiero mucho!







miércoles, 15 de julio de 2020

"Nueva Normalidad" 15/07/2020

Como decía en mi post anterior, la "Nueva Normalidad" ha permitido desplazarme con mi familia a mi lugar habitual de vacaciones, Ayamonte, en la provincia de Huelva. 

No soy amante de la playa, de hecho, me pone bastante nervioso el calor del mediodía, la arena, y la sal del mar que se queda pegada a la piel del cuerpo una vez se evapora el agua. Más aún este año en el que, debido al covid, se han cerrado las duchas de la playa, por lo que no podemos quitarnos ni la sal ni la arena antes de irnos, como hacíamos habitualmente.

Le hemos cogido gusto a ir a la playa pasadas las 20 horas, en las que el sol está ya muy bajo y hay muy poca gente. Solemos hacernos unos bocadillos, llevar unas latas y fruta cortada en tuppers, y nos encanta cenar mientras disfrutamos de la brisa marina y el sonido del mar.

Os podeis imaginar lo que yo hago... Me paso todo el rato con mi Huawei P40 Pro+ en la mano, la cámara abierta, haciendo fotos a mi hijas, al paisaje, a la gente, a lo que se ponga delante y encuentre interesante. Me he dado cuenta que las dos lentes teleobjetivo, de 3 y 10 aumentos, hacen que me haya convertido en un auténtico "peligro" para los que me rodean. Ya puedo hacer fotos de excelente calidad a gran distancia, sin ser descubierto.

La foto que ilustra este post es de las 21:14 horas de ayer mismo, en Isla Canela. Está hecha con el teleobjetivo de 10 aumentos del móvil. No está editada, es el jpg que procesa directamente el móvil. Les hice muchas fotos a la pareja mientras ella posaba para él, y él le hacía fotos. Sin embargo, me gusta más esta foto en la que ellos revisan la sesión de fotos, y una gaviota se "cuela" en el encuadre. Lo escribo entre comillas porque realmente estuve esperando a que la gaviota entrara en cuadro para realizar el disparo. Espero que os guste.




viernes, 10 de julio de 2020

"Nueva Normalidad" 10/07/2020

El fin del estado de alarma y la llegada de la "Nueva Normalidad" ha permitido que ya podamos desplazarnos entre provincias, y por lo tanto, empezar nuestras vacaciones en Ayamonte, como todos los años. Dada la situación actual, en la urbanización se han dividido los turnos de la piscina en apartamentos pares, y apartamentos impares, de manera que todos los días hay un turno en el que no podemos bajar, y que aprovechamos para hacer otras cosas, como ir a la playa, o ir a hacer fotos.

Ayer me pidieron las mayores que aprovecháramos la "hora dorada" para hacerles fotos con el puente sobre el río Guadiana que conecta España y Portugal al fondo. Es un escenario al que acudimos todos los años, ya que la puesta de sol es una maravilla, y me gusta fotografiarla.

Yo sigo testando mi nuevo y flamante Huawei P40 Pro Plus, y además de hacerles decenas de fotos a mis hijas, también hice fotos al puente, con esa luz naranja preciosa de los momentos previos a la desaparición del sol. Lamentablemente, el puente lleva más de un año en rehabilitación, de ahí los andamios que se aprecian con total claridad. La foto que ilustra este post está hecha con la lente teleobjetivo de 10 aumentos y 8 Mpx de resolución que trae el móvil. Está ligeramente editada con Snapseed. Soy de la opinión que, para haber sido hecha con un teléfono móvil, no sólo no está nada mal, sino que es realmente espectacular. Espero que os guste.






domingo, 28 de junio de 2020

"Nueva Normalidad" 28/06/2020

Se acabó el "estado de alarma", ahora estamos en la "nueva normalidad". Madrid es igual a como era antes de la pandemia, sólo que la gente lleva mascarilla (bueno, toda la gente no, la mayor parte). Atrás quedaron los días de confinamiento, las sesiones de vitamina D en el balcón, los días sin salir de casa, las calles vacías. Todo es "casi" como antes. Y escribo "casi" porque ahora llevamos hidrogel en el bolsillo cuando salimos, mascarilla por la calle que te impide respirar bien y empeña las gafas a aquellos que las llevamos, nos cambiamos de zapatos al llegar a casa, desinfectamos la compra de la comida, etc.

Durante más de tres meses, mi madre escribía en el chat de la familia, dos veces al día, por la mañana y por la noche: "Buenos días (Buenas noches, si era por la noche). ¿Qué tal estáis todos? Nosotros sin fibre, sin ningún síntoma. Un abrazo". Mi respuesta solía ser: "Buenos días (Buenas noches, si era por la noche). Todos bien por aquí. Besos". Así día tras día, durante más de tres meses. De la misma manera que mi madre empezó a escribir este mensaje al inicio del confinamiento, lo escribió por última vez el jueves 25 de junio, día en el que se fueron por fin de vacaciones. Volvemos a la normalidad de antes, bueno, a la "nueva normalidad", en palabras del gobierno de España.

Es hora de dejar este diario. Este blog nació con vocación de dar a conocer mi trabajo como fotógrafo móvil, y así debe volver a ser. 

He renovado por un año más como embajador de Huawei, y lo primero que me han pedido es que promocione los Huawei Next Image Awards, concurso internacional de fotos hechas exclusivamente con dispositivos Huawei, a los que yo me he presentado en sus tres ediciones anteriores, habiendo tenido dos fotos Finalistas, una en la edición de 2017, y otra en la de 2018. Este año me presento también. 

El concurso consta de seis categorías diferentes, se pueden presentar hasta treinta fotos de manera totalmente gratuita, en la última edición se presentaron más de medio millón de imágenes, y el jurado es de lo más prestigioso (Steve McCurry entre ellos), lo cual lo hace muy, muy atractivo. 

Esta foto, hecha con la lente ultra gran angular de 40 Mpx del nuevo Huawei P40 Pro participará en la categoría "Diferentes perspectivas"Desde aquí animo a todos los que tengáis un dispositivo Huawei a presentaros. Tenéis hasta el 31 de julio para hacerlo.  



viernes, 5 de junio de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 05/06/2020

Empieza el fin de semana, tras el cual Madrid pasará a "Fase 2". Es, pues, el último fin de semana en "Fase 1", y debo decir que las calles de Madrid, si no fuera por las mascarillas que llevan las personas, y las colas en farmacias y supermercados, empieza a parecerse al Madrid que conocía antes de la pandemia. No sé si es que la gente le ha perdido el miedo al virus, si es el buen tiempo, o las ganas de normalidad que todos tenemos, pero lo cierto es que, cada vez que bajo a la calle, veo más gente y más actividad. 

En casa hemos redescubierto El Retiro. Vivimos a exactamente un kilómetro de distancia de la entrada por la Puerta de Moyano, y sin embargo, apenas lo hemos visitado en estos años, sólo en fines de semana y con buen tiempo. La situación actual, con mis hijas sin colegio, y con esa necesidad que tenemos de estirar las piernas, ha hecho que hayamos ido al menos cuatro tardes esta semana. Está tan bonito, hay tanto espacio para caminar sin riesgo de no mantener la distancia de seguridad, el tiempo es tan agradable y, me atrevo a decir que casi lo más importante, las terrazas están abiertas y con mesas libres para sentarnos, que no lo hemos dudado. Daniela y yo hemos ido sin pensárnoslo dos veces. Se está tan bien que he conseguido convencer a Mafe, hasta ahora bastante reacia a salir de casa, a acompañarnos en un par de ocasiones. Incluso nuestro amigo Manuel nos acompañó el miércoles. Qué grande el tío, qué bien se maneja con su bicicleta BH Windsor, ésa misma que me ofreció cuando se mudó de casa. Verle llegar en esa bici hace dos días hizo que lamentara profundamente haberla rechazado.

Empieza a entrar trabajo, lo cual hace que me vuelva a sentir útil otra vez y, más importante aún, hará que los ingresos de casa suban un poco más, porque, la verdad, vaya dos últimos meses que llevo...

Ah, se me olvidaba, hace justo una semana fui a ver a mi abuela al cementerio de La Almudena. Llamé a mis padres, que sabía estaban esperando también el paso a Fase 1 para ir a depositar flores a su tumba y les ofrecí ir juntos. Nos acompañó también mi hija Daniela. Siempre hemos ido por separado. Ir juntos este año no ha alterado en absoluto la emoción que sentimos cuando vamos a ver a mi abuela. Pasamos un rato entrañable.

La foto que ilustra este post fue tomada hace unos días al volver de El Retiro. Hecha con mi Huawei P30 Pro, y ligeramente editada con Snapseed. 



jueves, 28 de mayo de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 27/05/2020

Llevamos ya varios días desde que Madrid entró en "Fase 1". Sé que en mi último post dije que lo primero que haría cuando entráramos en esta Fase sería ir a ver a mi abuela al cementerio de la Almudena y ponerle unas flores, pero reconozco que nos pudo la impaciencia, y lo primero que hicimos, el lunes por la tarde, fue reunirnos toda la familia en una terraza de la Plaza Santa Ana. Nos nos besamos, no nos abrazamos, estuvimos todo el rato con la mascarilla puesta, salvo en los momentos en los que bebíamos o comíamos. Lo necesitábamos. Estuvo incluso mi hermana, que había vuelto de Ibiza unos días para operarse un pie. Ya ha vuelto a su trabajo en la isla. Es una currante nata.

A ver a mi abuela iré sin falta este fin de semana. Mientras, Daniela y yo aprovechamos ayer para irnos a pasear al Parque del Buen Retiro. No os podeis imaginar cómo estaba de bello. Ahí sí que podemos cumplir con la distancia social sin problema alguno. Daniela se lo pasó de maravilla. Mira que no le gusta andar, es bastante vaga, pero le gustó tanto que me hizo prometerle que hoy volvíamos. Si nada ni nadie lo impide, esta tarde mantengo mi promesa.

Mientras paseaba con Daniela mientras ella cogía flores para su casarse conmigo y piedras para hacer un castillo, yo seguía a lo mío. Bueno, a lo que hago siempre que salgo a la calle, y que puedo compaginar con cuidar de Daniela y jugar con ella, hacer fotos. Ilustro este post con la foto de ayer que más me gusta, al de esta chica que, sola ella en un banco durante al menos el tiempo que estuve en la zona del lago, destacaba por clase y belleza del resto de paseantes. Me pregunto qué hacía ella ahí sola durante tanto tiempo.

Foto hecha con mi Huawei P30 Pro y ligeramente editada con Snapseed.



sábado, 16 de mayo de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 15/05/2020

Ayer fue San Isidro, patrón de Madrid. Es una fiesta importante para nosotros, los madrileños. Ese días vestimos de chulapos, comemos rosquillas, y vamos a las Vistillas o a la Pradera de San Isidro. Debo confesar que antes de tener hijas no le prestaba atención a esta tradición, para mí, lo bueno de San Isidro es que era un día festivo. Curiosamente, cuando nació la primera, Candela y coincidiendo con que vivíamos en el centro, empezamos a disfrutar de nuestra festividad,  y desde entonces, vivimos San Isidro en casa con mucha pasión.

Pero el 15 de mayo siempre ha sido también una fecha muy importante en nuestra familia. Es el día en que nació mi abuela Marisa, la madre de mi padre, allá por 1911. Mi abuela Marisa era una persona extremadamente bondadosa. Caía bien a todo el mundo. Cuando digo "a todo el mundo", quiero decir precisamente eso, a todo el mundo. Si se pudiera ilustrar la definición de "buena persona" con la imagen de alguien, sería con la foto de mi abuela. Guapa, elegante y cariñosa, la familia era lo más importante para ella.

Yo la quería con locura. Aún conservo mil recuerdos de ella. Voy a contar dos. Mi abuela era una excelente cocinera. Entre los platos que hacía, estaba una deliciosa tarta de nata y bizcocho de chocolate (receta que ha recuperado muchos años después Mafe, y me la hace en ocasiones especiales, recordándome a mi abuela). La nata era de la buena, comprada en una pastelería que había en la calle Rafael Calvo. Mi abuela hacía la tarta los sábados, día en que íbamos a comer a su casa. Después de untarla en la tarta, me daba el resto de la nata para que me la comiera (siempre sospeché que era su nieto favorito, pero no puedo afirmarlo con seguridad). Estaba exquisita.

El segundo recuerdo es de cuando estudié 6º de E.G.B. (para los más jóvenes, E.G.B. significa Educación General Básica, creo que el equivalente a 1º de la E.S.O. actual) en Irlanda. Al volver en Navidades, fuimos a su casa. Recuerdo perfectamente que, cuando abrió la puerta, me eché en sus brazos con tal ímpetu, que la tiré al suelo. La echo mucho de menos. Lo que más lamento, a parte de no tenerla ya conmigo, es que no haya conocido a la familia tan bonita que tengo. Se hubieran llevado de maravilla.

Desde que murió mi abuela Marisa el 15 de diciembre de 1995, he ido todos los años a ponerle flores al cementerio de la Almudena. Pero no voy en el aniversario de su muerte. Voy siempre el día de su cumpleaños, el día de San Isidro. Siempre pongo seis claveles rojos, y seis claveles blancos, los colores de nuestro querido Atlético. Desde que nacieron mis hijas, me suelen acompañar ellas al cementerio, unos años vestidas de chulapas, otros años no. La foto que ilustra este post no es de este año, obviamente. Es del 15 de mayo de 2016. Este año, por primera vez desde que falleció, no he podido ir por culpa del puto coronavirus. En cuanto Madrid pase a Fase 1, lo primero que haré será ir al cementerio y cumplir con mi tradición. Ella lo sabe.

Ah, por cierto, creo que llevamos ya sesenta y pico días en estado de alarma. Madrid se encuentra aún en la fase 0 de la llamada "desescalada". Aún no he podido ver a mis padres. En cuanto pasemos a la Fase 1, lo segundo que haremos (primero iré al cementerio de La Almudena) será reunirnos todos en una terraza de Madrid, y tomarnos algo juntos, eso sí, sin abrazos y guardando la distancia de seguridad.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa



miércoles, 6 de mayo de 2020

Diario #YoMeQuedoEnCasa 06/05/2020

Vuelvo a mi diario después de diez días sin escribir. Y vuelvo sin saber si es una despedida porque ya no vaya a escribir más, o simplemente una pausa para seguir escribiendo, pero de vez en cuando, cuando tenga algo que decir. Llevamos ya cincuenta y tantos días de confinamiento, he perdido la cuenta, y hacen mella en el estado de ánimo. No he vuelto por aquí sencillamente porque no tenía ganas de escribir, porque para decir siempre lo mismo, mejor me estaba calladito.

En estos diez días no ha ocurrido gran cosa. Salgo diariamente con Daniela a dar un paseo de una hora por el centro de Madrid. Ha empezado a entrarme trabajo, con la diferencia de que el desarrollo de mi trabajo se ha complicado muchísimo debido a la situación económica actual. El tiempo empleado en cada una de las tasaciones que hago se ha multiplicado, mínimo, por tres. Y todo, para cobrar la mitad al tratarse de tasaciones de sólo visita exterior, como ya expliqué en algún post anterior. 

La entrada de trabajo ha generado un problema en casa con Daniela. Si todos trabajamos o estudiamos, nadie puede atenderla. Con sólo cuatro años, un niño no entiende eso bien. Hoy me ha dicho Daniela: "Papi, me aburro. Ya no juega conmigo ni papá, ni mamá". Reconozco que me ha dado mucha pena escucharle decir esto. 

Esto genera otro problema con ella. Durante las primeras semanas en las que yo no tenía trabajo y le podía dedicar todo mi tiempo, podíamos hacer los deberes que Mari Cruz, su profesora, enviaba diariamente por email. Ahora, con la obligación del trabajo que debe salir adelante, hay días que no los hacemos.  No nos da tiempo. Es cierto que está en Segundo de Infantil, pero me preocupa.

En estos diez días también ha ocurrido que finalmente mis hijas pueden salir también. Desde entonces, Candela no ha salido ninguno, Martina dos días, y Mafe sólo uno. El miedo al "bicho", la apatía o el cansancio pasan factura, y prefieren quedarse en casa.

Ayer, durante el paseo, Daniela y yo estuvimos buscando una churrería abierta. La archiconocida San Ginés, así como la churrería 1902 de la calle San Martín, estaban cerradas. Sin embargo, para nuestra alegría, la churrería Las Farolas, en la calle Mayor, había reabierto el negocio. Dani y yo nos dimos un capricho, y nos comimos tres churros cada uno. Con qué poco nos conformamos y con qué poco volvemos a sonreír, ¿verdad?

Durante el paseo también tuve la agradable sorpresa de volver a verme con mi amigo Federico. Él pasaba por mi casa y me mandó un mensaje. Yo estaba esperando que salieran los churros recién hechos. Nos vimos en la Puerta del Sol. De ahí caminamos juntos los tres hasta la plaza de Tirso de Molina, manteniendo las distancias, claro. A Fede le encanta chinchar a Dani. A Dani le encanta que le chinche. Lo pasamos muy bien. Hemos quedado en repetirlo otro día. 

Sinceramente, no sé si volveré a escribir el diario. Por si acaso ésta es la última entrada, la voy a ilustrar con una foto que no es de hoy, es de hace dos noches, pero que me encanta. Candela y Martina, pasada la medianoche, las dos tiradas en el suelo del salón, consultando sus móviles, riéndose a carcajadas. Tanto, que tuve que llamarles la atención para que bajaran el tono.

Por si acaso no remonta el ánimo para volver a escribir, quisiera dar sinceramente las gracias a todos los que habéis pasado por aquí y leído mi día a día, durante... ¿siete semanas?. Me constan que sois unos cuantos. Nos volveremos a ver tarde o temprano. Gracias.

Un días más confinados, un día menos para que esto acabe. #YoMeQuedoEnCasa